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Las familias que conviven con una persona con deterioro cognitivo saben que cada día puede ser diferente. Lo que ayer funcionaba, hoy puede generar rechazo, confusión o malestar. Por ello, la flexibilidad es una de las herramientas más valiosas en el cuidado diario.

Mantener rutinas estables sigue siendo fundamental, pero también es importante adaptarse a las necesidades cambiantes de la persona. Insistir en una actividad, corregir constantemente o intentar mantener una planificación rígida puede aumentar la ansiedad y la frustración tanto en la persona afectada como en sus cuidadores.

En consulta es frecuente que las familias nos hablen de situaciones que les generan desgaste emocional como: personas que preguntan repetidamente la misma cosa cada pocos minutos, que desean volver a casa, aunque ya estén en ella, que quieren revisar constantemente puertas o ventanas, que insisten en realizar una actividad de una forma muy concreta o que muestran rechazo a ducharse, cambiarse de ropa o acudir a una cita programada.

Ante estas situaciones, la flexibilidad suele ser más útil que la confrontación. En lugar de intentar corregir cada error o discutir cada repetición, puede ser beneficioso redirigir la atención, validar la emoción que hay detrás de la conducta o adaptar la actividad a su estado en ese momento.

Hay que priorizar el bienestar emocional por encima de la perfección. Aceptar cambios de ritmo, modificar horarios cuando sea necesario y ajustar las expectativas a cada etapa de la enfermedad ayuda a reducir conflictos y favorece una convivencia más tranquila.

Ser flexible no significa renunciar a las rutinas, sino comprender que el deterioro cognitivo implica cambios continuos y que acompañar con paciencia, comprensión y capacidad de adaptación puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida de toda la familia.

 

M.ª Luisa Caro Nieto

Neuropsicología Alzheimer Tierra de Barros

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  • Para activar la memoria puedes utilizar un olor específico para una tarea en concreto.
  • Repasa diariamente todo lo que hiciste en el día así ayudas a tu cerebro a fijar aquello que haya sido importante.
  • Cada vez que visites un lugar nuevo, crea un mapa mental del sitio que has conocido. Así si regresas de nuevo tendrás ventaja en recordar cada rincón.
  • Reduce el estrés y la ansiedad todo lo que puedas.
  • Utiliza el tacto, reconocer objetos sin mirar ayuda a recordar de memoria.
  • Duerme mejor, es un acto de los más importantes para la memoria y el aprendizaje.

 

EJERCICIO 1087:

¿Serías capaz de leer esta frese del emperador Marco Aurelio?

Pista: está colocada al revés y se lee al revés

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EJERCICIO 1088:

Busca tres letras que formen palabras con sentido tanto al final de la palabra como al inicio de la siguiente. 

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Viernes, 05 Junio 2026 13:10

INFLAMACIÓN CRÓNICA DE BAJO GRADO

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La semana pasada hablábamos de cómo un consumo elevado de azúcar podría estar relacionado con la inflamación crónica de bajo grado. Pero, ¿qué es exactamente y por qué preocupa tanto a los profesionales de la salud?

La inflamación crónica de bajo grado no es una enfermedad en sí misma, sino un estado en el que el sistema inmunitario permanece activado de forma continua, aunque no exista una infección o lesión evidente que justifique esa respuesta. Es como si el organismo mantuviera una pequeña señal de alarma encendida de manera permanente. Aunque esta inflamación suele ser silenciosa y no produce síntomas claros al principio, con el paso del tiempo puede dañar tejidos y órganos, favoreciendo el desarrollo de enfermedades como las cardiovasculares, la diabetes tipo 2, la obesidad, algunos tipos de cáncer o enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

En este proceso desempeñan un papel fundamental las citoquinas, unas pequeñas proteínas que actúan como mensajeros químicos entre las células del sistema inmunitario. Su función es coordinar la respuesta defensiva del organismo cuando existe una amenaza. El problema aparece cuando determinadas citoquinas proinflamatorias se producen de forma excesiva o continuada, manteniendo al sistema inmunitario en un estado de activación constante. Esta situación puede generar un desgaste progresivo de los tejidos y alterar el funcionamiento normal de diferentes órganos y sistemas.

La inflamación crónica de bajo grado no suele tener una única causa, sino que es el resultado de la combinación de diversos factores relacionados con la genética, el entorno y, especialmente, el estilo de vida.

 

1. Obesidad y exceso de grasa abdominal

El exceso de grasa corporal, especialmente la acumulada alrededor de los órganos abdominales, es uno de los factores más importantes. Este tejido adiposo no es un simple almacén de energía; actúa como un órgano metabólicamente activo que libera citoquinas y otras sustancias inflamatorias, favoreciendo la aparición y mantenimiento de la inflamación.

2. Alimentación poco saludable

Una dieta rica en azúcares añadidos, grasas saturadas y alimentos ultraprocesados puede favorecer la producción de citoquinas inflamatorias y alterar el equilibrio de la microbiota intestinal. Con el tiempo, estos cambios contribuyen a mantener un estado inflamatorio persistente.

3. Estrés crónico

Vivir sometidos a estrés continuo afecta al equilibrio hormonal y al funcionamiento del sistema inmunitario. Cuando esta situación se prolonga, el organismo puede perder parte de su capacidad para regular adecuadamente la respuesta inflamatoria.

4. Sedentarismo

La falta de actividad física se relaciona con niveles más elevados de inflamación. Por el contrario, realizar ejercicio de forma regular ayuda a reducir la producción de sustancias proinflamatorias y favorece la liberación de compuestos con efecto protector.

5. Contaminación ambiental

La exposición continuada a contaminantes atmosféricos, productos químicos industriales o metales pesados puede activar mecanismos inflamatorios y aumentar el estrés oxidativo, contribuyendo al desarrollo de inflamación sistémica.

6. Alteraciones del sueño

Dormir poco o tener un descanso de mala calidad puede influir negativamente en la regulación del sistema inmunitario y favorecer el aumento de marcadores inflamatorios.

7. Tabaquismo y consumo excesivo de alcohol

Ambos hábitos generan estrés oxidativo y daño celular, factores que favorecen la activación de procesos inflamatorios crónicos.

8. Desequilibrios de la microbiota intestinal

La salud intestinal desempeña un papel clave en la regulación de la inflamación. Cuando se altera el equilibrio de las bacterias que habitan nuestro intestino, pueden producirse cambios que favorezcan una respuesta inflamatoria persistente.

 

¿Cómo se diagnostica?

La inflamación crónica de bajo grado suele ser silenciosa, por lo que no existe una única prueba que permita diagnosticarla de forma directa. Los profesionales sanitarios valoran diferentes factores como la historia clínica, el estilo de vida, la presencia de enfermedades asociadas y determinados marcadores analíticos.

Entre los parámetros que pueden orientar sobre la existencia de un estado inflamatorio se encuentran la proteína C reactiva (PCR), especialmente la PCR ultrasensible, la velocidad de sedimentación globular (VSG) y otros marcadores relacionados con el metabolismo de la glucosa, el perfil lipídico o la función hepática. Sin embargo, estos resultados siempre deben interpretarse en conjunto y dentro del contexto clínico de cada persona.

 

¿Se puede tratar?

La buena noticia es que la inflamación crónica de bajo grado puede reducirse e incluso revertirse en muchos casos mediante cambios sostenidos en el estilo de vida. El objetivo no es únicamente disminuir los marcadores inflamatorios, sino actuar sobre las causas que la están favoreciendo.

Las principales recomendaciones incluyen:

✔️ Mantener un peso saludable, especialmente reduciendo el exceso de grasa abdominal.

✔️ Seguir una alimentación basada en alimentos frescos y poco procesados, rica en frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pescado y aceite de oliva.

✔️ Limitar el consumo de azúcares añadidos, bebidas azucaradas, alcohol y productos ultraprocesados.

✔️ Realizar actividad física de forma regular, combinando ejercicio aeróbico y trabajo de fuerza adaptado a cada persona.

✔️ Dormir entre 7 y 9 horas diarias y cuidar la calidad del descanso.

✔️ Aprender estrategias para gestionar el estrés, como la práctica de ejercicio, técnicas de relajación, meditación o actividades de ocio.

Aunque se trate de un proceso silencioso, pequeños cambios mantenidos en el tiempo pueden marcar una gran diferencia en nuestra salud presente y futura.

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¿Sabías que el calor puede afectar especialmente a las personas mayores con deterioro cognitivo?
En esta guía encontrarás información clara y consejos prácticos para prevenir riesgos, reconocer señales de alarma y ayudar a que el verano sea una época más segura, tranquila y confortable tanto para la persona mayor como para quienes la cuidan.

 

DESCARGA LA GUÍA EN EL SIGUIENTE ENLACE

https://drive.google.com/file/d/1THnify4S_V_r9imS4ui9UoBcxPF0pMAC/view?usp=drive_link

 

M.ª Luisa Caro Nieto

Neuropsicología Alzheimer Tierra de Barros

 

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  • REALIZAR EJERCICIOS DE ESTIMULACIÓN COGNITIVA.
  • HACER EJERCICIOS FISICO DE FORMA REGULAR.
  • EJERCICIOS DE RELAJACIÓN Y MEDITACIÓN.
  • PARTICIPAR EN DEBATES Y ACTIVIDDES SOCIALES.
  • ATREVETE CON LAS ACTIVIDADES ARTISTICAS Y CREATIVAS.
  • LEER DE FORMA HABITUAL.
  • MANTEN UN ESTILO DE VIDA SALUDABLE.

 

EJERCICIO 1085:

 

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EJERCICIO 1086:

Completa los nombres femeninos usando las letras del cuadro de arriba:

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Viernes, 29 Mayo 2026 07:45

AZUCAR E INFLAMACION

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¿Puede el exceso de azúcar favorecer la inflamación? Durante años, el azúcar se ha relacionado sobre todo con obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que su impacto podría ir más allá: una ingesta elevada de azúcares añadidos podría favorecer procesos inflamatorios en el organismo.

El artículo de revisión Excessive intake of sugar: An accomplice of inflammation analiza la evidencia disponible sobre cómo el consumo excesivo de glucosa, fructosa, sacarosa y jarabe de maíz rico en fructosa (HFCS) puede influir en la inflamación y en algunas enfermedades inflamatorias y autoinmunes.

Según los autores, un exceso de azúcar podría contribuir a la inflamación crónica de bajo grado, un estado inflamatorio persistente, silencioso y relacionado con numerosas enfermedades metabólicas.  Entre los mecanismos descritos destacan:

✔️ Aumento de moléculas inflamatorias como PCR (proteína C reactiva), IL-6 y TNF-α, mediadores asociados con respuestas inflamatorias del organismo.

✔️ Alteraciones metabólicas e insulinorresistencia, favorecidas por dietas altas en azúcares y bebidas azucaradas.

✔️ Cambios en la microbiota intestinal: un consumo elevado de azúcar podría reducir la diversidad bacteriana intestinal y alterar la barrera intestinal, favoreciendo señales inflamatorias.

✔️ Modulación del sistema inmunitario: el artículo revisa investigaciones que muestran cómo ambientes con alta disponibilidad de glucosa pueden influir sobre células inmunes implicadas en la regulación de la inflamación.

¿Significa esto que el azúcar “causa” inflamación en todas las personas? No exactamente. Los propios autores señalan que la evidencia todavía presenta matices y resultados no siempre uniformes. Algunos ensayos han encontrado aumentos de marcadores inflamatorios tras el consumo de bebidas azucaradas, mientras que otros no observaron cambios significativos a corto plazo

¿Qué podemos hacer en la práctica?  reducir el consumo de azúcares añadidos, especialmente procedentes de bebidas azucaradas, bollería, dulces y alimentos ultraprocesados, puede ser una medida beneficiosa para la salud metabólica e inflamatoria.
No se trata de demonizar un alimento concreto, sino de priorizar patrones de alimentación más equilibrados y menos dependientes del exceso de azúcar.

Junto a ello, el ejercicio físico moderado y regular se presenta como una herramienta especialmente valiosa para contrarrestar algunos de los efectos negativos asociados al exceso de azúcar y a la inflamación crónica de bajo grado.

La actividad física ayuda a:

✔️ Mejorar la sensibilidad a la insulina y el control de la glucosa.
✔️ Reducir marcadores inflamatorios sistémicos.
✔️ Favorecer un metabolismo más eficiente.
✔️ Mantener la salud muscular y cardiovascular.
✔️ Mejorar el bienestar general y disminuir la fatiga.

Caminar a buen ritmo, montar en bicicleta, nadar, realizar ejercicios de fuerza adaptados o cualquier actividad realizada de forma constante puede convertirse en un potente aliado para la salud.

En definitiva, menos azúcar añadido y más movimiento cotidiano constituyen una combinación sencilla, accesible y respaldada por la evidencia para ayudar al organismo a mantener un entorno metabólico e inflamatorio más saludable.

 

Fisioterapia Alzheimer

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Cuidar a una persona con demencia es un acto profundamente humano, pero también exigente. Con el paso del tiempo, es habitual que quienes sostienen el peso del cuidado de manera principal empiecen a sentirse cansados, desbordados o incluso solos en este proceso.

El servicio de terapia individual ofrece un espacio pensado para sostener precisamente eso que muchas veces no se puede expresar en otros lugares. Un espacio seguro, confidencial y libre de juicio, donde poder hablar con honestidad sobre lo que se está viviendo: el cansancio, la frustración, la tristeza, la culpa o incluso la ambivalencia que a veces aparece.

¿En qué te podemos ayudar?

  • Dar información clara sobre la enfermedad y apoyar para una adecuada aceptación de la enfermedad.

Cuidar de una persona con demencia, implica adentrarse en una realidad desconocida. Por eso, uno de los pilares del acompañamiento terapéutico es ofrecer información clara, comprensible y útil sobre la enfermedad y sus cuidados. Entender qué está ocurriendo, cómo evoluciona y qué necesidades van apareciendo ayuda a reducir la incertidumbre y a afrontar el día a día con mayor seguridad.

  • Generar recursos personales para afrontar la nueva situación y los nuevos roles familiares.

Cada cuidador vive este proceso de manera única, y contar con herramientas emocionales y prácticas facilita afrontar los cambios, los nuevos roles y las situaciones complejas que pueden surgir. Habilidades de comunicación asertiva, aprender técnicas de relajación son vitales en este proceso.

  • Potenciar una adecuada toma de decisiones.

La toma de decisiones también forma parte esencial del cuidado. Desde cuestiones del día a día hasta decisiones más complejas, contar con un espacio donde reflexionar, ordenar ideas y sentirse acompañado ayuda a decidir con mayor claridad, coherencia y tranquilidad.

  • Prevenir el “síndrome del cuidador quemado”.

La terapia tiene un papel clave en la prevención del llamado “síndrome del cuidador”, una situación de sobrecarga física y emocional que puede aparecer cuando el cuidado se prolonga en el tiempo sin el apoyo necesario. En terapia tratamos, estrés crónico, ansiedad y sintomatología depresiva.

Cuidarse para poder cuidar es una base fundamental: atender el propio bienestar no solo protege a la persona cuidadora, sino que también mejora la calidad del cuidado que puede ofrecer a su familiar. No dudes en contar con nosotros.

 

Rosa Ana García.

Psicología Alzheimer.

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La memoria y las emociones están profundamente conectadas. No recordamos las cosas de forma “neutra”: lo que sentimos influye en qué guardamos, cómo lo guardamos y cómo lo recuperamos después.

Cuando ocurre algo que nos provoca una emoción intensa (alegría, miedo, tristeza, sorpresa) el cerebro lo considera importante. Por eso solemos recordar mejor: el día de nuestra boda, el nacimiento de un hijo o la ruptura sentimental con una pareja.

Una estructura cerebral llamada Amígdala cerebral trabaja junto con el Hipocampo para “marcar” ciertos acontecimientos como relevantes.

Hay dos tipos de memorias relacionadas con las emociones:

  • MEMORIA EMOCIONAL:

Es la que asocia experiencias con sentimientos. Por ejemplo: escuchar una canción y sentir nostalgia, oler un perfume y recordar a alguien o sentir miedo en un lugar donde ocurrió algo desagradable.

  • MEMORIA EPISODICA:

Guarda experiencias personales concretas: dónde estabas, con quién, qué pasó, y cómo te sentiste. Las emociones hacen que esta memoria sea más vívida.

Además las emociones también pueden distorsionar los recuerdos. Aunque creemos que los recuerdos emocionales son exactos, no siempre lo son. Las emociones intensas pueden exagerar detalles, eliminar partes o cambiar interpretaciones con el tiempo.

El cerebro reconstruye los recuerdos cada vez que los evocamos. Por eso dos personas pueden recordar un mismo evento de manera distinta.

 

EJERCICIO 1083:

¿PUEDES ENCONTRAR EL GATO ENTRE TODOS LOS OSOS PANDAS?

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EJERCICIO 1084:

Completa el fragmento de Don Quijote de la Mancha con las palabras que faltan:

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Viernes, 22 Mayo 2026 11:20

MOVIMIENTO PARA GESTIONAR EL ESTRÉS

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Os explicábamos la semana pasada lo importante que es el movimiento en enfermos de Alzheimer, pero no solo en ellos, también es una herramienta terapéutica para nosotros, sobre todo para controlar el estrés. El estrés no afecta únicamente a nuestras emociones; también deja una huella profunda en el cuerpo.

Cuando vivimos situaciones de tensión mantenida, el organismo eleva los niveles de cortisol, adrenalina y noradrenalina, entra en modo supervivencia: los músculos se preparan para defenderse, la respiración se acelera, aumenta la tensión corporal y el sistema nervioso permanece en alerta constante. Todo esto se traduce en un aumento del tono muscular provocando contracturas.

Es frecuente notar:

  • cuello rígido o dolorido
  • hombros tensos
  • mandíbula apretada
  • sensación de cansancio físico
  • respiración corta o superficial
  • dolores musculares sin causa aparente

El movimiento mejora la circulación sanguínea, aumenta la elasticidad muscular y la movilidad articular ayudando a la oxigenación de tejidos

Pero no hablamos necesariamente de deporte intenso.

A veces, el tratamiento empieza con algo tan sencillo como:

  • caminar
  • estirar suavemente
  • respirar con conciencia mientras nos movemos
  • recuperar movilidad articular
  • volver a confiar en el propio cuerpo

Porque moverse no es solo activar músculos, moverse es darle al cuerpo una oportunidad para regularse, descargar tensión y recuperar equilibrio.

Al movernos, el cerebro produce sustancias que actúan como “reguladores naturales del ánimo”:

  • Endorfinas → producen sensación de alivio, bienestar y disminuyen la percepción del dolor.
  • Serotonina → influye en el estado de ánimo, sueño y calma emocional.
  • Dopamina → relacionada con motivación, recompensa y energía mental.
  • GABA → (Ácido Gamma-Aminobutírico) es el principal neurotransmisor inhibidor del cerebro, actuando como un freno natural para el sistema nervioso, ayuda a “frenar” la hiperactividad cerebral típica del estrés o la ansiedad.

Desde la fisioterapia lo vemos cada día, cuando el cuerpo recupera movimiento, muchas veces también recupera calma, autonomía y bienestar.

 

Fisioterapia Alzheimer.

Miércoles, 20 Mayo 2026 08:07

LO ENTIENDO, PERO NO SOY CAPAZ DE ACEPTARLO

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Creemos que cuando entendemos la enfermedad y sus síntomas, ya está. Que como sabemos lo que pasa en el cerebro, como hemos leído, como nos lo han explicado, como leemos sobre la enfermedad… de alguna manera ya lo tenemos todo integrado.

Pero no.

Entenderlo con la cabeza no significa haberlo aceptado.

Ni de lejos.

Puedes saber perfectamente que repite la misma frase constantemente por culpa de la enfermedad… y aun y así desesperarte la quinta vez que escuchas, ¿hemos comido?

Puedes saber que no lo hace a propósito… pero aún y así te enfada cuando le pillas desordenando la cocina.

Puedes saber que todo va a ir a más… y aun así sentir que cada cambio te pilla por sorpresa.

Y aquí viene lo más incómodo.

El duelo en el Alzheimer no pasa una vez.

Pasa muchas.

Es como si cada vez que consigues colocar una pieza… alguien te cambiara el puzzle.

Cuando por fin entiendes que se le olvidan las cosas, aparece otra.

Cuando ya os habíais adaptado a ciertas rutinas, llega otra dificultad.

Cuando parece que todo está más o menos encaminado… aparece el síndrome del ocaso y te trastoca las tardes.

Vuelta a empezar.

Otra vez.

A lo mejor tiene que ver con que eso que creías que habías aceptado, en realidad, sólo lo habías entendido desde tu córtex cerebral (razonamiento).

No tienes que sentirte mal. Es normal, el duelo emocional va mucho más lento que la razón.

La cabeza parece que lo entiende.

El corazón parece que necesita otros tempos.

Una vez le escuché decir a un familiar que es como si la vida te estuviera pidiendo aceptar algo… antes de que estuvieras preparado.

Trátate con cariño.

 

Fuente: Texto de Rodrigo Montessori.

 

Psicología Alzheimer.