Mostrando artículos por etiqueta: Fisioterapia

Viernes, 05 Junio 2026 13:10

INFLAMACIÓN CRÓNICA DE BAJO GRADO

gvfsgvsfvsfqqq

 

La semana pasada hablábamos de cómo un consumo elevado de azúcar podría estar relacionado con la inflamación crónica de bajo grado. Pero, ¿qué es exactamente y por qué preocupa tanto a los profesionales de la salud?

La inflamación crónica de bajo grado no es una enfermedad en sí misma, sino un estado en el que el sistema inmunitario permanece activado de forma continua, aunque no exista una infección o lesión evidente que justifique esa respuesta. Es como si el organismo mantuviera una pequeña señal de alarma encendida de manera permanente. Aunque esta inflamación suele ser silenciosa y no produce síntomas claros al principio, con el paso del tiempo puede dañar tejidos y órganos, favoreciendo el desarrollo de enfermedades como las cardiovasculares, la diabetes tipo 2, la obesidad, algunos tipos de cáncer o enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

En este proceso desempeñan un papel fundamental las citoquinas, unas pequeñas proteínas que actúan como mensajeros químicos entre las células del sistema inmunitario. Su función es coordinar la respuesta defensiva del organismo cuando existe una amenaza. El problema aparece cuando determinadas citoquinas proinflamatorias se producen de forma excesiva o continuada, manteniendo al sistema inmunitario en un estado de activación constante. Esta situación puede generar un desgaste progresivo de los tejidos y alterar el funcionamiento normal de diferentes órganos y sistemas.

La inflamación crónica de bajo grado no suele tener una única causa, sino que es el resultado de la combinación de diversos factores relacionados con la genética, el entorno y, especialmente, el estilo de vida.

 

1. Obesidad y exceso de grasa abdominal

El exceso de grasa corporal, especialmente la acumulada alrededor de los órganos abdominales, es uno de los factores más importantes. Este tejido adiposo no es un simple almacén de energía; actúa como un órgano metabólicamente activo que libera citoquinas y otras sustancias inflamatorias, favoreciendo la aparición y mantenimiento de la inflamación.

2. Alimentación poco saludable

Una dieta rica en azúcares añadidos, grasas saturadas y alimentos ultraprocesados puede favorecer la producción de citoquinas inflamatorias y alterar el equilibrio de la microbiota intestinal. Con el tiempo, estos cambios contribuyen a mantener un estado inflamatorio persistente.

3. Estrés crónico

Vivir sometidos a estrés continuo afecta al equilibrio hormonal y al funcionamiento del sistema inmunitario. Cuando esta situación se prolonga, el organismo puede perder parte de su capacidad para regular adecuadamente la respuesta inflamatoria.

4. Sedentarismo

La falta de actividad física se relaciona con niveles más elevados de inflamación. Por el contrario, realizar ejercicio de forma regular ayuda a reducir la producción de sustancias proinflamatorias y favorece la liberación de compuestos con efecto protector.

5. Contaminación ambiental

La exposición continuada a contaminantes atmosféricos, productos químicos industriales o metales pesados puede activar mecanismos inflamatorios y aumentar el estrés oxidativo, contribuyendo al desarrollo de inflamación sistémica.

6. Alteraciones del sueño

Dormir poco o tener un descanso de mala calidad puede influir negativamente en la regulación del sistema inmunitario y favorecer el aumento de marcadores inflamatorios.

7. Tabaquismo y consumo excesivo de alcohol

Ambos hábitos generan estrés oxidativo y daño celular, factores que favorecen la activación de procesos inflamatorios crónicos.

8. Desequilibrios de la microbiota intestinal

La salud intestinal desempeña un papel clave en la regulación de la inflamación. Cuando se altera el equilibrio de las bacterias que habitan nuestro intestino, pueden producirse cambios que favorezcan una respuesta inflamatoria persistente.

 

¿Cómo se diagnostica?

La inflamación crónica de bajo grado suele ser silenciosa, por lo que no existe una única prueba que permita diagnosticarla de forma directa. Los profesionales sanitarios valoran diferentes factores como la historia clínica, el estilo de vida, la presencia de enfermedades asociadas y determinados marcadores analíticos.

Entre los parámetros que pueden orientar sobre la existencia de un estado inflamatorio se encuentran la proteína C reactiva (PCR), especialmente la PCR ultrasensible, la velocidad de sedimentación globular (VSG) y otros marcadores relacionados con el metabolismo de la glucosa, el perfil lipídico o la función hepática. Sin embargo, estos resultados siempre deben interpretarse en conjunto y dentro del contexto clínico de cada persona.

 

¿Se puede tratar?

La buena noticia es que la inflamación crónica de bajo grado puede reducirse e incluso revertirse en muchos casos mediante cambios sostenidos en el estilo de vida. El objetivo no es únicamente disminuir los marcadores inflamatorios, sino actuar sobre las causas que la están favoreciendo.

Las principales recomendaciones incluyen:

✔️ Mantener un peso saludable, especialmente reduciendo el exceso de grasa abdominal.

✔️ Seguir una alimentación basada en alimentos frescos y poco procesados, rica en frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pescado y aceite de oliva.

✔️ Limitar el consumo de azúcares añadidos, bebidas azucaradas, alcohol y productos ultraprocesados.

✔️ Realizar actividad física de forma regular, combinando ejercicio aeróbico y trabajo de fuerza adaptado a cada persona.

✔️ Dormir entre 7 y 9 horas diarias y cuidar la calidad del descanso.

✔️ Aprender estrategias para gestionar el estrés, como la práctica de ejercicio, técnicas de relajación, meditación o actividades de ocio.

Aunque se trate de un proceso silencioso, pequeños cambios mantenidos en el tiempo pueden marcar una gran diferencia en nuestra salud presente y futura.

Publicado en Noticias de alzheimer
Etiquetado como
Viernes, 29 Mayo 2026 07:45

AZUCAR E INFLAMACION

aei

 

¿Puede el exceso de azúcar favorecer la inflamación? Durante años, el azúcar se ha relacionado sobre todo con obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que su impacto podría ir más allá: una ingesta elevada de azúcares añadidos podría favorecer procesos inflamatorios en el organismo.

El artículo de revisión Excessive intake of sugar: An accomplice of inflammation analiza la evidencia disponible sobre cómo el consumo excesivo de glucosa, fructosa, sacarosa y jarabe de maíz rico en fructosa (HFCS) puede influir en la inflamación y en algunas enfermedades inflamatorias y autoinmunes.

Según los autores, un exceso de azúcar podría contribuir a la inflamación crónica de bajo grado, un estado inflamatorio persistente, silencioso y relacionado con numerosas enfermedades metabólicas.  Entre los mecanismos descritos destacan:

✔️ Aumento de moléculas inflamatorias como PCR (proteína C reactiva), IL-6 y TNF-α, mediadores asociados con respuestas inflamatorias del organismo.

✔️ Alteraciones metabólicas e insulinorresistencia, favorecidas por dietas altas en azúcares y bebidas azucaradas.

✔️ Cambios en la microbiota intestinal: un consumo elevado de azúcar podría reducir la diversidad bacteriana intestinal y alterar la barrera intestinal, favoreciendo señales inflamatorias.

✔️ Modulación del sistema inmunitario: el artículo revisa investigaciones que muestran cómo ambientes con alta disponibilidad de glucosa pueden influir sobre células inmunes implicadas en la regulación de la inflamación.

¿Significa esto que el azúcar “causa” inflamación en todas las personas? No exactamente. Los propios autores señalan que la evidencia todavía presenta matices y resultados no siempre uniformes. Algunos ensayos han encontrado aumentos de marcadores inflamatorios tras el consumo de bebidas azucaradas, mientras que otros no observaron cambios significativos a corto plazo

¿Qué podemos hacer en la práctica?  reducir el consumo de azúcares añadidos, especialmente procedentes de bebidas azucaradas, bollería, dulces y alimentos ultraprocesados, puede ser una medida beneficiosa para la salud metabólica e inflamatoria.
No se trata de demonizar un alimento concreto, sino de priorizar patrones de alimentación más equilibrados y menos dependientes del exceso de azúcar.

Junto a ello, el ejercicio físico moderado y regular se presenta como una herramienta especialmente valiosa para contrarrestar algunos de los efectos negativos asociados al exceso de azúcar y a la inflamación crónica de bajo grado.

La actividad física ayuda a:

✔️ Mejorar la sensibilidad a la insulina y el control de la glucosa.
✔️ Reducir marcadores inflamatorios sistémicos.
✔️ Favorecer un metabolismo más eficiente.
✔️ Mantener la salud muscular y cardiovascular.
✔️ Mejorar el bienestar general y disminuir la fatiga.

Caminar a buen ritmo, montar en bicicleta, nadar, realizar ejercicios de fuerza adaptados o cualquier actividad realizada de forma constante puede convertirse en un potente aliado para la salud.

En definitiva, menos azúcar añadido y más movimiento cotidiano constituyen una combinación sencilla, accesible y respaldada por la evidencia para ayudar al organismo a mantener un entorno metabólico e inflamatorio más saludable.

 

Fisioterapia Alzheimer

Publicado en Noticias de alzheimer
Etiquetado como
Viernes, 22 Mayo 2026 11:20

MOVIMIENTO PARA GESTIONAR EL ESTRÉS

Captura de pantalla 2026 05 22 111520

 

Os explicábamos la semana pasada lo importante que es el movimiento en enfermos de Alzheimer, pero no solo en ellos, también es una herramienta terapéutica para nosotros, sobre todo para controlar el estrés. El estrés no afecta únicamente a nuestras emociones; también deja una huella profunda en el cuerpo.

Cuando vivimos situaciones de tensión mantenida, el organismo eleva los niveles de cortisol, adrenalina y noradrenalina, entra en modo supervivencia: los músculos se preparan para defenderse, la respiración se acelera, aumenta la tensión corporal y el sistema nervioso permanece en alerta constante. Todo esto se traduce en un aumento del tono muscular provocando contracturas.

Es frecuente notar:

  • cuello rígido o dolorido
  • hombros tensos
  • mandíbula apretada
  • sensación de cansancio físico
  • respiración corta o superficial
  • dolores musculares sin causa aparente

El movimiento mejora la circulación sanguínea, aumenta la elasticidad muscular y la movilidad articular ayudando a la oxigenación de tejidos

Pero no hablamos necesariamente de deporte intenso.

A veces, el tratamiento empieza con algo tan sencillo como:

  • caminar
  • estirar suavemente
  • respirar con conciencia mientras nos movemos
  • recuperar movilidad articular
  • volver a confiar en el propio cuerpo

Porque moverse no es solo activar músculos, moverse es darle al cuerpo una oportunidad para regularse, descargar tensión y recuperar equilibrio.

Al movernos, el cerebro produce sustancias que actúan como “reguladores naturales del ánimo”:

  • Endorfinas → producen sensación de alivio, bienestar y disminuyen la percepción del dolor.
  • Serotonina → influye en el estado de ánimo, sueño y calma emocional.
  • Dopamina → relacionada con motivación, recompensa y energía mental.
  • GABA → (Ácido Gamma-Aminobutírico) es el principal neurotransmisor inhibidor del cerebro, actuando como un freno natural para el sistema nervioso, ayuda a “frenar” la hiperactividad cerebral típica del estrés o la ansiedad.

Desde la fisioterapia lo vemos cada día, cuando el cuerpo recupera movimiento, muchas veces también recupera calma, autonomía y bienestar.

 

Fisioterapia Alzheimer.

Publicado en Noticias de alzheimer
Etiquetado como
Viernes, 15 Mayo 2026 11:15

La fisioterapia como aliada en el Alzheimer

MOV

Cuando hablamos de la enfermedad de Alzheimer solemos pensar en la memoria, en los recuerdos que se van apagando poco a poco. Sin embargo, hay algo que muchas veces olvidamos: el cuerpo también necesita seguir recordando cómo moverse, cómo mantenerse activo, cómo seguir conectado con la vida.

Publicado en Noticias de alzheimer
Etiquetado como
Miércoles, 13 Mayo 2026 15:14

EJERCICIOS PARA PREVENIR LA ANQUILOSIS

anquilosis

 

Estuvimos viendo en post anteriores la anquilosis, y que la mejor manera de tratarla es la prevención, y nada mejor para ello que el movimiento diario. ¿cómo podemos hacerlo? Os comento dos maneras sencillas para ello:

1. Flexión y extensión suave de articulaciones en todo su rango articular de manera lenta y sin provocar dolor ¿cómo lo hacemos?

  • Sentado o tumbado.
  • Doblar lentamente la articulación y luego estirarla.
  • Puede hacerse en:
    • rodillas
    • codos
    • tobillos
    • dedos
    • muñecas
  • 10–15 movimientos por articulación.
  • 2 veces al día.

2. Círculos articulares muy útil para lubricar las articulaciones y evitar rigidez. Se realizan en toda la amplitud que nos permita la articulación sin provocar dolor, de manera lenta y suave, en:

  • hombros
  • tobillos
  • muñecas
  • cuello (muy despacio)
  • 10 círculos hacia cada lado.
Publicado en Noticias de alzheimer
Etiquetado como
Martes, 28 Abril 2026 10:07

ANQUILOSIS

Captura de pantalla 2026 04 28 100559

 

La anquilosis es una alteración médica en la que una articulación pierde parte o toda su movilidad. Esto ocurre porque los tejidos que permiten el movimiento se ven afectados, ya sea por cambios en el hueso, en los tejidos blandos o incluso por alteraciones neuromusculares. En personas de edad avanzada nos encontramos muchas veces con esta falta de movilidad, sobre todo en aquellas que pasan mucho tiempo encamados o sentados en la misma posición.

En algunos casos, los huesos que forman la articulación llegan a unirse entre sí, lo que se conoce como anquilosis verdadera. En otros, no hay fusión ósea, pero sí aparecen cicatrices, adherencias o rigidez en los tejidos que rodean la articulación, dificultando el movimiento; esto se denomina anquilosis fibrosa o falsa.

Puede afectar a una sola articulación o a varias, y suele desarrollarse como consecuencia de enfermedades inflamatorias, lesiones, infecciones o periodos prolongados de inmovilización.

Según su naturaleza podemos distinguir entre:

  • Ósea (verdadera): los huesos de la articulación se fusionan completamente.
  • Fibrosa (falsa): la rigidez se debe a tejido fibroso, sin que exista unión ósea.

Si nos fijamos en la causa que la origina, la clasificamos en:

  • Inflamatoria: asociada a enfermedades como la artritis reumatoide o la espondilitis anquilosante.
  • Infecciosa: consecuencia de infecciones articulares.
  • Postraumática: tras fracturas o lesiones dentro de la articulación, especialmente si no se rehabilitan adecuadamente.
  • Neurológica: provocada por contracturas musculares mantenidas, como ocurre en algunos trastornos neurológicos.

Aunque puede aparecer en cualquier articulación, es más habitual en:

  • Rodillas y caderas, especialmente en enfermedades inflamatorias crónicas.
  • La articulación temporomandibular (la de la mandíbula), tras infecciones o golpes.
  • Los dedos de las manos en fases avanzadas de artritis.
  • La columna vertebral en enfermedades como la espondilitis anquilosante.

¿Cómo podemos saber si estamos ante una anquilosis?

Los signos pueden variar según la zona afectada, pero el más común es el dolor articular, sobre todo en casos inflamatorios, acompañado con una disminución progresiva de la movilidad y deformidad en etapas avanzadas.

La mejor forma de tratar la anquilosis es, en realidad, prevenirla. Si impedimos que la rigidez aparezca, evitamos tener que tratarla más adelante. Por eso, la fisioterapia es clave, algo que veremos con más detalle la próxima semana.

 

Fisioterapia Alzheimer

Publicado en Noticias de alzheimer
Etiquetado como
Viernes, 17 Abril 2026 12:12

CAMINAR SÍ… PERO MEJOR CON SOL

Captura de pantalla 2026 04 17 121054

 

El miércoles pasado hablábamos de cómo, a medida que envejecemos, nuestro cuerpo pierde elasticidad, fuerza y movilidad, y de la importancia de incorporar hábitos sencillos como caminar para cuidar nuestra salud física y mental. Pero hay una forma de potenciar aún más esos beneficios: hacerlo al sol.

Con el cambio de hora y la llegada del buen tiempo, aumentan las horas de luz. Es el momento perfecto para seguir aprovechando nuestros paseos diarios y, además, recargar energías mientras reforzamos nuestras reservas de vitamina D, imprescindible para la salud de los huesos. Pero surge una pregunta interesante: ¿cómo es posible que, si no nos da el sol, nos falte una vitamina?

La vitamina D tiene un doble origen: puede obtenerse a través de la dieta o producirse en nuestro propio organismo mediante un mecanismo fisicoquímico. Cuando la luz ultravioleta actúa sobre el 7-dehidrocolesterol (7-DHC) presente en la piel, este se transforma en previtamina D3, que posteriormente pasa a la circulación ya como vitamina D. Por tanto, sin exposición a la luz solar, este proceso no se activa: sin sol, no hay vitamina D suficiente.

Esta vitamina es fundamental porque regula la síntesis de hormonas relacionadas con el metabolismo del calcio, como la parathormona (PTH), y actúa en distintos órganos implicados en su equilibrio. Su papel es especialmente importante en el intestino, donde favorece la absorción del calcio. Y sin calcio, nuestros huesos no pueden mantenerse fuertes; sin vitamina D, este mineral no se fija adecuadamente en ellos.

Si ya sabemos que caminar es una de las actividades más recomendadas por su bajo impacto y sus beneficios para el sistema cardiovascular, respiratorio y el estado de ánimo, hacerlo al aire libre y con exposición solar añade un valor extra difícil de igualar.

Cada vez son más los médicos que, con la llegada de esta estación, recomiendan la llamada “terapia solar”, especialmente en personas mayores, para prevenir déficits y mejorar la salud general. Resulta alentador ver cómo, en muchos casos, se reduce el uso de fármacos en favor de hábitos más naturales, accesibles y sencillos.

¿Cuánto sol necesitamos? En realidad, muy poco: una exposición directa de entre 10 y 15 minutos al día, en una zona amplia de piel descubierta, suele ser suficiente.

Además, en los últimos años se ha demostrado que la exposición solar también tiene efectos positivos sobre el sistema inmunitario, cardiovascular, respiratorio y neurológico. Incluso mejora el estado de ánimo y ayuda a reducir la ansiedad. Difícil obtener tanto con algo tan sencillo como salir a caminar bajo el sol.

Marina Preciado Hortigón

Fisioterapeuta del centro de día AFA Tierra de Barros

 

 

Publicado en Noticias de alzheimer
Etiquetado como
Miércoles, 15 Abril 2026 09:13

EJERCICIOS CON SILLA PARA MEJORAR LA ESTABILIDAD

Captura de pantalla 2026 04 15 091434

 

Mantener el equilibrio y la estabilidad es clave para prevenir caídas en personas mayores, especialmente en aquellas que viven con Alzheimer. A través de ejercicios sencillos y seguros, es posible trabajar la fuerza, la coordinación y la confianza en el movimiento.

A continuación, o presentamos 4 ejercicios muy sencillos utilizando una silla como apoyo, ideales para incorporar en la rutina diaria. Solo se necesita una silla estable y una zona segura, sin elementos que nos dificulten la movilidad o pongan en riesgo la integridad de nuestros familiares, evitar movimientos bruscos y forzados, no dejarlos nunca sin supervisión y empezar de manera progresiva.

1. Mantenerse de pie con apoyo

  • Colocarse detrás de una silla firme y sujetarse del respaldo.
  • Mantenerse de pie con los pies juntos.
  • Doblar ligeramente las rodillas y mantener la posición durante 10 segundos.

Progresión:

  • Intentar realizar el ejercicio sujetándose con una sola mano.
  • Avanzar hasta hacerlo sin apoyo si es posible.

Beneficio: Favorece el control postural y la seguridad al estar de pie.

2. Levantarse y sentarse

Cómo hacerlo:

  • Sentarse en una silla con la espalda recta.
  • Levantarse sin usar las manos, si es posible.
  • Volver a sentarse de forma controlada.

Repeticiones: 8–10 veces.

Beneficio: Mejora la autonomía en actividades cotidianas como levantarse o sentarse.

3. Equilibrio sobre un pie

Cómo hacerlo:

  • Colocarse detrás de una silla firme y sujetarse del respaldo.
  • Levantar un pie del suelo y mantener la posición unos segundos.
  • Bajar y alternar con la otra pierna.

Repeticiones: 5–8 veces por pierna.

Beneficio: Mejora la estabilidad y reduce el riesgo de caídas .

4. Transferencia de peso lateral

Cómo hacerlo:

  • De pie, con los pies separados a la anchura de las caderas.
  • Mover el peso lentamente de un lado al otro.
  • Mantener unos segundos en cada lado antes de cambiar.

Repeticiones: 8–10 veces.

Beneficio: Favorece la estabilidad y la autonomía en la deambulacion

La constancia en este tipo de ejercicios puede ayudar significativamente a mejorar la calidad de vida de las personas mayores con Alzheimer, promoviendo su seguridad, movilidad y confianza.

 

 

Publicado en Noticias de alzheimer
Etiquetado como
Viernes, 27 Marzo 2026 14:08

¿VÉRTIGO O MAREO?

VERTIGO O MAREO

 

¿Es lo mismo un vértigo que un mareo? No, no son exactamente lo mismo, aunque muchas personas usan los términos como si lo fueran.

El mareo es una sensación más general. Puede incluir:

  • Inestabilidad
  • Sensación de desmayo o debilidad
  • Cabeza “ligera” o aturdimiento

Puede estar causado por muchas cosas: bajadas de tensión, ansiedad, deshidratación, falta de azúcar, etc.

El vértigo es un tipo específico de mareo. La clave está en la sensación de que todo gira a tu alrededor o sientes que tú giras. Existen dos tipos de vértigo: periférico y central:

  • Cuando hablamos de vértigo periférico el origen del problema se encuentra en la parte del oído que controla el equilibrio o en el nervio que lo inerva. Encontramos en esta categoría diferentes tipos de vértigos:

   - El más común, el vértigo postural paroxístico benigno y ocurre cuando pequeños pedazos de calcio similares a hueso (denominados canalículos) se desprenden y flotan dentro de los canales semicirculares del oído

        -  vértigo provocado por la irritación o presión del nervio vestibular

        - vértigo provocado por un traumatismo craneal

        - Enfermedad de Ménière

        - vértigos con origen cervical, tanto por lesión como por contractura muscular

  • El vértigo central se debe a un problema en el cerebro, por lo general en el tronco encefálico o el cerebelo y puede estar causado por:

-Ingesta de alcohol

-Enfermedad vascular

-Accidente cerebrovascular

- Migraña vestibular

-Ciertos fármacos como anticonvulsivos

-Tumores

-Esclerosis múltiple

 

Fisioterapia Alzheimer

Publicado en Noticias de alzheimer
Etiquetado como
Viernes, 20 Marzo 2026 14:23

¿PRIMAVERA Y MAREOS?

dfawergfqwrg

 

Llega la primavera y con ella muchos problemas, conocemos de sobra la astenia primaveral, pero ¿sabéis que también es muy frecuente que aumenten los mareos?

No hay relación directa entre ambos, pero si muchas causas que son consecuencia de la estación:

 1. Alergias estacionales

La primavera trae polen, y muchas personas desarrollan rinitis alérgica, que aumenta la congestión nasal, con ella aumenta la presión en los oídos y se produce una alteración del equilibrio por afectación del oído interno

2. Cambios de temperatura

En primavera hay días con cambios bruscos de temperatura, que afectan la presión arterial, puede provocar un descenso de la misma y aumentar la sensación de debilidad o mareo, sobre todo si no bebes suficiente agua.

3. Problemas del oído interno

Algunas personas tienen más síntomas de trastornos como el vértigo posicional paroxístico benigno en cambios de estación. Este tipo de vértigo se manifiesta como:

  • Sensación de que todo gira
  • Episodios cortos de inestabilidad al mover la cabeza

4. Medicación antihistamínica

Los fármacos para la alergia (antihistamínicos) no solo pueden causar somnolencia, sino que además son culpables de provocar mareo leve

Todas estas cosas nos pueden hacer estar más mareados en primavera y como consecuencia encontrarnos inestables y aumentar el riesgo de caída, una buena hidratación, reducir la tensión muscular de la zona cervical y prestar mayor atención en los cambios posicionales nos ayudara a prevenir.

 

Fisioterapia Alzheimer

Publicado en Noticias de alzheimer
Etiquetado como
Página 1 de 46