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Hay recetas que empiezan mucho antes de entrar en la cocina, esta empezó en nuestro huerto, con un árbol lleno de melocotones y unas manos dispuestas a recogerlos.

 

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Los fuimos cogiendo uno a uno, mirando su color, sintiendo su aroma y disfrutando de algo tan sencillo y tan especial como recoger lo que la tierra nos regala.

 

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Y después llegó la cocina. Pelamos y cortamos los melocotones con calma, compartiendo conversaciones, sonrisas y, seguramente, algún que otro recuerdo de aquellos veranos en los que las frutas maduraban al sol y las cocinas olían a casa, porque a veces un melocotón no es solamente un melocotón… puede ser aquel verano de la infancia, el árbol del patio de casa, la cocina de una madre, el olor de la fruta recién recogida, una tarde de agosto.

 

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Cocinar no es solamente preparar un alimento, es tocar, oler, saborear, participar, es recuperar gestos conocidos, es encontrarnos con recuerdos que estaban escondidos en algún rincón de la memoria.

 

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Y así, entre manos, aromas, sabores y recuerdos, nuestros melocotones terminaron convertidos en una receta hecha con mucho más que ingredientes.

 

Ingredientes

  • Melocotones de nuestro huerto
  • Agua
  • Azúcar (por cada 2 medidas de agua, 1 de azúcar)
  • La piel de un limón
  • Y un poquito de cariño

Elaboración

  1. Lavamos bien los melocotones y los pelamos.
  2. Los cortamos por la mitad
  3. Preparamos el almíbar calentando agua, la piel del limón y azúcar hasta que esta se disuelva.
  4. Incorporamos los melocotones y los dejamos cocer a fuego suave hasta que estén tiernos, pero sin que lleguen a deshacerse.
  5. Dejamos enfriar , reposar mínimo un día y… ¡listos y a disfrutar!

 

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AFA TIERRA DE BARROS

 

Publicado en Noticias de alzheimer
Miércoles, 19 Noviembre 2025 08:01

Sexualidad en la tercera edad y demencia

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Hablar de sexualidad en personas mayores suele generar incomodidad, y aún más cuando hay un diagnóstico de demencia. Existe la idea errónea de que la sexualidad “desaparece” con la edad o que deja de tener importancia cuando alguien pierde autonomía. Sin embargo, la sexualidad no se limita al acto sexual: es una forma de expresar afecto, intimidad, identidad y conexión con los demás, y continúa siendo parte de la vida a cualquier edad.

En personas con demencia, esta necesidad de contacto y cercanía puede manifestarse de muchas maneras: caricias, abrazos, búsqueda de compañía, coqueteo, expresiones verbales o, en algunos casos, conductas desinhibidas derivadas de cambios neurológicos. Estas conductas no deben interpretarse únicamente como “problemas de comportamiento”, sino como señales que expresan una necesidad emocional o física.

Es importante crear entornos seguros y respetuosos, donde se puedan establecer límites claros sin humillar ni infantilizar a la persona. Reprimir o ignorar estas expresiones puede generar frustración, confusión y sentimientos de aislamiento. Por el contrario, abordarlas con sensibilidad ayuda a preservar la dignidad y el bienestar emocional.

También es fundamental trabajar con las familias y el personal cuidador. Muchas veces, la incomodidad o la culpa provienen de tabúes culturales o de la falta de información. Ofrecer espacios de diálogo y formación permite que el tema se trate con naturalidad y sin juicios, entendiendo que la sexualidad forma parte de la identidad y no desaparece con la enfermedad.

Respetar la sexualidad de las personas mayores con demencia no significa fomentar conductas inapropiadas, sino reconocer y acompañar sus necesidades afectivas y emocionales de manera segura y humana. Hablar de esto abiertamente es un paso necesario para brindar un cuidado realmente integral.

 

Psicología Alzheimer.

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