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Una persona experimenta estrés cuando las demandas de su entorno superan sus habilidades de afrontamiento, por tiempo, recursos o capacidades. En cuidadores principales las exigencias del cuidado de una persona con demencia se van incrementando progresivamente, ya que, los cuidados cada vez se vuelven más complejos y requieren de más tiempo. Si todo ello, lo unimos a la conciliación de la propia vida (familia, hogar, …) da lugar a una sobrecarga mental muy importante. Es por ello, que la figura del cuidador es una diana perfecta para sufrir estrés crónico.

Refiriéndonos a la parte cognitiva, es muy frecuente escuchar en cuidadores:

  • No sé dónde tengo la cabeza... se me olvidan cosas cotidianas (citas médicas, comprar algún alimento de la lista de la compra, hablarle a una persona de algo concreto …)
  • Voy a padecer problemas de memoria, ya se me olvidan las cosas.

Si esto que estás leyendo, te resuena… deberías tener en cuenta lo siguiente. Tu cuerpo te está avisando de que debes bajar esos niveles de estrés. Es muy probable que, en el momento en el que te prestes atención, tu concentración y memoria vuelvan a ser lo que eran."

¿Qué estrategia podemos utilizar?

  • Aprender técnicas de entrenamiento para el manejo del estrés, como el mindfulness, la relajación diafragmática, relajación muscular progresiva…
  • Acudir a grupos de ayuda mutua o terapia para aprender estrategias de cuidado, restructuración cognitiva y validar nuestras emociones y sentimientos.
  • Invertir tiempo en el autocuidado.
  • Practicar la autocompasión.
  • Ajusta expectativas, establecer metas realistas y alcanzables.
  • Mejora la comunicación con tu familiar y familiares implicados en el cuidado.
  • Delega responsabilidades y pon límites.

Rosa Ana García.

Psicología Alzheimer.

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Miércoles, 31 Diciembre 2025 07:52

NAVIDADES CON AUSENCIA ¿CÓMO TRANSITARLAS?

Si te has tomado el tiempo de abrir esta publicación, es posible que estés transitando un duelo por un ser querido o que estés acompañando a una persona que este transitando un duelo. En cualquier circunstancia, hay fechas señaladas en el calendario que son complicadas de gestionar como puede ser las primeras navidades sin tu ser querido. Es posible que lo que menos te apetezca sean grandes reuniones familiares, cenas, celebraciones, excesos. Quizás te sientas obligado/a a tener que estar presente porque es lo esperable o sonreír cuando no te apetece.

Me gustaría que por un momento pensaras en tus propias necesidades por encima de lo estipulado en estas fechas, abrazaras tu tristeza, la rabia o la culpa.

Y hazte estas preguntas:

¿Qué me apetece hacer en estos días que vienen?

¿Cómo me sentiría mejor?

¿Qué forma de vivir estas fechas te va a hacer sentir más respetado con tu estado actual?

Recuerda, que las fiestas son solo fechas señaladas en el calendario, pero la vida es mucho más compleja, no se ajusta a unos cánones rígidos, cada uno vivimos nuestra propia realidad y esto debe ser respetado.

En estas navidades te deseo que las vivas como tu necesites, y si eres tú quien está acompañando a alguien que está transitando un duelo, observa y escucha lo que esta persona precisa. Lo recordará por siempre esta forma de acompañar.

Rosa Ana García

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A lo largo de este mes de diciembre habréis observado que las publicaciones se centran en dar pautas, y orientación sobre la vivencia de las navidades junto a un familiar con Alzheimer. Es por ello, que a estas alturas seguro que ya sabéis que la persona afectada tiene derecho a vivir la navidad y formar parte de la tradición de estas fiestas, desde sus posibilidades.

Regalar a una persona con Alzheimer en Reyes Magos es mucho más que un acto material. Es una forma de conectar, de mostrar amor y de fomentar su bienestar emocional y cognitivo. En una enfermedad como el Alzheimer, pequeños gestos como este tienen un valor profundamente simbólico, y pueden ser muy significativos tanto para la persona que recibe el regalo como para sus familiares.

Podemos optar por regalos más comunes o sencillos, así como algunos más significativos o funcionales para su estimulación cognitivo o conductual. Os dejo una serie de ideas:

REGALOS SENCILLOS: Como unas zapatillas, un sombrero o boina, foulard, colonia, barra de labios, algún complemento o joya. Pensado de tal manera que fomente su autonomía (prendas con velcro, ligeras, cómodas…) o su identidad y autoestima. Regalos sensoriales como una manta, cojín suave, una caja de bombones o aceites esenciales relajantes también puede ser opciones viables.

Regalos funcionales para su vida diaria puede ser un pastillero electrónico, un reloj grande, un calendario, una radio, un teléfono adaptado o una Tablet.

REGALOS SIGNIFICATIVOS: Que cuenten con una vinculación emocional para la persona, en base a sus gustos y aficiones. Ejemplos de estos pueden ser: regalos que incluyan fotografías personales, alguna planta para cuidar, regalos con valor de una afición como un pin de su equipo de futbol, una lectura sencilla o un set de pintura.

REGALOS PARA ESTIMULACIÓN COGNITIVA:  Desde juegos específicos de atención, memoria, cálculo o lenguaje (VER PUB. Anterior de mi compañera neuropsicóloga).

 

Rosa Ana García

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Miércoles, 17 Diciembre 2025 09:13

CONEXIÓN EMOCIONAL EN NAVIDAD

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La navidad es una fecha que puede resultar confusa para las personas afectadas con demencia y en ocasiones compleja para los cuidadores. El exceso de comidas, las reuniones familiares donde hay mucha sobre estimulación del entorno, romper rutinas horarias o cambios de domicilio puede afectar a su estado psicológico y conductual. Erróneamente se puede pensar que el familiar afectado no podrá vivir la navidad o no las disfrutará; pero lo cierto es que la navidad es una es una oportunidad para vivir el presente, reforzar el amor y la conexión familiar, y crear momentos de paz y alegría, independientemente de los desafíos que imponga el Alzheimer.

Estos pequeños consejos pueden ayudar a que todos disfruten más de las festividades:

 

DECORACIÓN Y ACTIVIDADES FAMILIARES

Implica a tu familiar en las actividades tradicionales de la Navidad. Dependiendo de las capacidades conservadas el enfermo puede ayudar a poner el árbol, decorar la casa, poner el belén, cantar villancicos o ayudar con alguna receta. Si no fuese posible, siempre podéis realizar estas actividades junto a su compañía, hablando y recordando navidades pasadas. Le emocionará recordarlas. También podéis visitar el alumbrado, algún belén viviente o un mercadillo navideño junto a un paseo familiar.

 

RELAJARSE Y DISFRUTAR

Es momento para que el cuidador principal pueda disfrutar de la compañía familiar y relajarse. Así como, ceder los preparativos de las celebraciones a otros familiares que dispongan de mayor tiempo.

En las personas con Alzheimer, los recuerdos pueden desvanecerse, pero el amor y la conexión siempre permanecen. Por encima de todo, la Navidad es una época para la alegría, el disfrute y la diversión simple. Las personas con Alzheimer, como todos, merecen sentir la alegría de las pequeñas cosas, como ver un árbol de Navidad decorado, compartir una comida familiar o participar en juegos sencillos. Estas experiencias pueden ser altamente gratificantes y proporcionar momentos de disfrute genuino que, aunque tal vez no sean recordados de forma duradera, sin duda enriquecen el presente.

Os recomiendo que os descarguéis la guía COMO ADAPTAR LA NAVIDAD PARA PERSONAS CON ALZHEIMER, de la anterior publicación de mi compañera neuropsicóloga. Y si tenéis alguna duda al respecto, estamos aquí para orientaros.

 

Rosa Ana García.

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Tomar la decisión de que una persona con demencia ingrese en una residencia nunca es fácil. Para muchas familias, es el resultado de un largo camino de cuidados en casa, de noches sin descanso, de esfuerzos diarios que con el tiempo ya no bastan para cubrir sus necesidades. Reconocer que en el hogar ya no se puede ofrecer la atención adecuada no significa rendirse, significa cuidar desde la responsabilidad y el amor.

La culpa suele aparecer con fuerza en este proceso. Es común pensar “debería poder seguir cuidando en casa” o “le estoy fallando”. Pero estas emociones no reflejan una mala decisión, sino el profundo vínculo con la persona que se ama. La residencia no reemplaza a la familia: suma profesionales, seguridad y cuidados especializados cuando el cuidado domiciliario ya no es suficiente.

Para la persona con demencia, el nuevo entorno puede generar desorientación y miedo. Por eso, acompañar la transición con visitas frecuentes, objetos familiares y rutinas estables es fundamental. Para la familia, permitirse sentir, hablar con otros cuidadores y buscar apoyo emocional ayuda a transformar la culpa en tranquilidad y confianza.

Ingresar en una residencia no es abandonar. Es un acto de amor y de cuidado responsable. La presencia y el afecto familiar siguen siendo esenciales, aunque cambie el lugar en el que se da ese cuidado.

 

Psicología Alzheimer.

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Miércoles, 19 Noviembre 2025 08:01

Sexualidad en la tercera edad y demencia

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Hablar de sexualidad en personas mayores suele generar incomodidad, y aún más cuando hay un diagnóstico de demencia. Existe la idea errónea de que la sexualidad “desaparece” con la edad o que deja de tener importancia cuando alguien pierde autonomía. Sin embargo, la sexualidad no se limita al acto sexual: es una forma de expresar afecto, intimidad, identidad y conexión con los demás, y continúa siendo parte de la vida a cualquier edad.

En personas con demencia, esta necesidad de contacto y cercanía puede manifestarse de muchas maneras: caricias, abrazos, búsqueda de compañía, coqueteo, expresiones verbales o, en algunos casos, conductas desinhibidas derivadas de cambios neurológicos. Estas conductas no deben interpretarse únicamente como “problemas de comportamiento”, sino como señales que expresan una necesidad emocional o física.

Es importante crear entornos seguros y respetuosos, donde se puedan establecer límites claros sin humillar ni infantilizar a la persona. Reprimir o ignorar estas expresiones puede generar frustración, confusión y sentimientos de aislamiento. Por el contrario, abordarlas con sensibilidad ayuda a preservar la dignidad y el bienestar emocional.

También es fundamental trabajar con las familias y el personal cuidador. Muchas veces, la incomodidad o la culpa provienen de tabúes culturales o de la falta de información. Ofrecer espacios de diálogo y formación permite que el tema se trate con naturalidad y sin juicios, entendiendo que la sexualidad forma parte de la identidad y no desaparece con la enfermedad.

Respetar la sexualidad de las personas mayores con demencia no significa fomentar conductas inapropiadas, sino reconocer y acompañar sus necesidades afectivas y emocionales de manera segura y humana. Hablar de esto abiertamente es un paso necesario para brindar un cuidado realmente integral.

 

Psicología Alzheimer.

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Con motivo del Día Internacional de las Personas Cuidadoras, que se celebra cada 5 de noviembre, la Federación de Alzheimer en Extremadura (FAEX), con la colaboración de la Consejería de Salud y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura, quiere rendir homenaje a todas aquellas personas que cada día dedican su tiempo, esfuerzo y cariño a cuidar de quienes más lo necesitan.

Para conmemorar esta fecha, la Federación ha lanzado un vídeo especial que pone en valor el cuidado como un pilar esencial de nuestra sociedad. Inspirado en las palabras de la filósofa Victoria Camps, el mensaje central recuerda que “existe un derecho a ser cuidado y, a la vez, un deber de cuidar que nos concierne a todos”. Esta reflexión nos invita a mirar el cuidado no solo como una responsabilidad individual, sino como un compromiso colectivo, que implica a las familias, a la comunidad y a las instituciones públicas. Porque cuidar, como también señala Camps, es una tarea que debemos asumir juntos, desde la empatía y la corresponsabilidad social.

El vídeo está protagonizado por la familia de Juan Luis Alhaja, una persona con Alzheimer, cuya historia refleja la realidad de miles de hogares en los que el amor, la paciencia y la entrega se convierten en el motor del día a día. Con esta iniciativa, la Federación de Alzheimer en Extremadura quiere visibilizar la entrega, el compromiso y la humanidad de todas las personas cuidadoras. Ellas son el sostén invisible pero esencial que garantiza la calidad de vida de miles de personas con enfermedades neurodegenerativas. Asimismo, se hace un llamamiento a reforzar las políticas públicas de apoyo y reconocimiento hacia quienes cuidan, garantizando recursos, formación y el acompañamiento necesario para desarrollar su labor con dignidad y bienestar. El vídeo conmemorativo ha sido realizado por Alberto Molina cuya sensibilidad y dedicación han contribuido a transmitir, con emoción y autenticidad, el valor del acto de cuidar.

“Porque cuidar es un acto de amor, y reconocerlo, un deber de todos”

 

ENLACE AL VIDEO: https://drive.google.com/file/d/1XOk_9q7k43hM-Fftpn-EWHLf8VGwRJtX/view?usp=drive_link 

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dinero

 

A medida que avanza una demencia, pueden aparecer dificultades en la gestión del dinero: confusión con los billetes, olvidos de pagos, desconfianza hacia los familiares o incluso una fuerte obsesión por el control económico. Estos cambios no son caprichos, sino síntomas del deterioro cognitivo, especialmente cuando se ven afectadas funciones como la memoria, el juicio o la capacidad de planificación.

Para las familias, esta situación puede ser muy delicada. Por un lado, quieren proteger al familiar y evitar fraudes o pérdidas; por otro, desean respetar su autonomía y evitar discusiones. Encontrar el equilibrio entre ambos aspectos requiere comprensión, paciencia y algunas estrategias prácticas.

 

Por qué ocurre

El dinero suele tener un valor simbólico muy fuerte: representa independencia, control y seguridad. Cuando la persona empieza a perder facultades y nota que otros gestionan sus cuentas, puede sentir que pierde parte de su identidad o de su papel dentro de la familia.
 Por eso, no es raro que aparezcan frases como: “me han robado”, “yo quiero seguir pagando mis cosas”,  “no me fío de nadie con mi dinero”... Estas ideas, aunque dolorosas, son parte del proceso y no deben interpretarse como desconfianza real hacia los familiares, sino como una forma de expresar miedo y necesidad de control.

 

Pautas para los familiares

  1. Mantén la calma y evita discutir. No intentes convencerle con argumentos racionales. Si dice que le han robado, escúchale y valida su emoción (“Entiendo que te preocupe eso”) antes de ofrecer explicaciones.
  2. Valida, no corrijas. En lugar de decir “Eso no es verdad”, es preferible algo como:
     “Vamos a revisar juntos, seguro que lo aclaramos.”
     Así reduces la ansiedad sin entrar en conflicto.
  3. Reduce el acceso progresivamente. Guarda grandes cantidades de dinero fuera de su alcance, deja a su disposición una pequeña cantidad simbólica para gastos cotidianos o “por si acaso”, si usa tarjeta, puede ser útil limitar el saldo o retirar el PIN.
  4. Respeta su necesidad de participar. Aunque ya no pueda gestionar sus cuentas, puede seguir implicado: acompañarle a hacer pequeños pagos, enseñarle los tickets, o pedirle opinión en decisiones sencillas. Eso mantiene su sentido de dignidad y pertenencia.
  5. Planifica legalmente. Cuando la capacidad de gestión se ve comprometida, conviene valorar figuras legales como la curatela o el poder notarial preventivo, para garantizar que su dinero esté protegido sin generar conflictos familiares.
  6. Informa a todos los cuidadores. Si hay más familiares o personal implicado, es importante que todos sigan el mismo criterio. Cambiar las normas o permitir excepciones suele aumentar la desconfianza del paciente.
  7. Cuida el tono emocional. No se trata solo de proteger el dinero, sino de proteger el vínculo. Una conversación sobre dinero puede ser el escenario de un miedo más profundo: perder el control sobre la propia vida.

 

La obsesión por el dinero no es un rasgo de carácter: es un síntoma del proceso neurodegenerativo. Lo más importante no es convencer, sino acompañar con calma y empatía. El objetivo es que la persona se sienta segura, respetada y partícipe, aunque su capacidad real de gestión sea limitada.

Ayudar a una persona con demencia a manejar su dinero no significa quitarle autonomía, sino adaptarla a sus capacidades actuales. Con estrategias adecuadas y una comunicación empática, es posible mantener su dignidad y evitar sufrimiento innecesario —tanto para ella como para la familia.

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autocompasion

Cuidar de una persona con demencia es una de las experiencias más profundas y transformadoras que se pueden vivir. Implica entrega, paciencia y amor, pero también supone enfrentarse a emociones difíciles, entre ellas una muy frecuente y desgastante: la culpa.

Muchos cuidadores expresan sentirse culpables por no tener más energía, por perder la calma, o por desear —aunque sea por un momento— un descanso o una vida más tranquila. Esa culpa nace de una exigencia interna muy común: la idea de que para cuidar bien hay que hacerlo todo perfecto, sin fallar, sin cansarse y sin pensar en uno mismo.

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Viernes, 10 Octubre 2025 12:07

POR LOS QUE YA NO ESTÁN

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Muchos han sido los abuelos y abuelas que han pasado por aquí. Todos ellos forman parte de la historia de la asociación y, sobre todo, de nuestros corazones. Pero, como ocurre en la vida, hay personas que se quedan grabadas en la memoria y ocupan un rinconcito especial en nuestro recuerdo.

Hoy, durante la gimnasia diaria, un chascarrillo despertó en mí la memoria de una de esas personas especiales. Como si el destino quisiera bromear, una compañera empezó a cantar la canción que solía entonar otra persona inolvidable. Y así, por ese pequeño hueco abierto en la memoria, comenzaron a salir todos aquellos usuarios que dejaron huella en mi corazón y se materializaron en forma de lágrimas.

Fue difícil mantener el tipo. ¿Cómo explicarles a ocho abuelos que están haciendo gimnasia tranquilamente que, de repente, me han dado ganas de llorar al recordar a todos los que estuvieron y ya no están?

Por eso, aprovecho este momento para dedicarles mi recuerdo y mi post de hoy. A ellos, que ya no están físicamente, pero que siguen vivos en cada rincón de esta casa y en cada gesto del día a día.
Este es mi pequeño homenaje.

 

Porque mientras los recordemos, nunca se habrán ido del todo.

Con cariño, Marina.

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