Miércoles, 29 Abril 2026 12:56

AFIRMACIONES PARA EL CUIDADOR

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Las autoafirmaciones son frases resilientes que una persona repite para fortalecer su forma de pensar y mejorar su autodiálogo. Tienen mucha importancia porque influyen en cómo nos vemos, cómo actuamos y cómo enfrentamos los retos de la vida.

En el perfil del cuidador es un desafío mantener el pensamiento en un formato resiliente y empoderador. Es por ello que os dejo 8 autoafirmaciones que podemos recordarnos en nuestro día a día.

1. Aunque no puedo controlar el proceso de la enfermedad, necesito recordar que puedo controlar otros aspectos como, por ejemplo, la forma de afectarnos a los dos y al contexto.

2. Necesito cuidar de mí mismo para poder continuar desarrollando mis tareas. Cuidarme no me distraerá de mi labor como cuidador, sino que me permitirá ser más eficaz y utilizar buenas estrategias.

3.Necesito simplificar mi estilo de vida y priorizar. Esto me va a permitir dirigir mis energías hacia aquello realmente importante y mantener un equilibrio con mi vida familiar/laboral/social.

4. Necesito dejarme ayudar. Pedir ayuda no es signo de debilidad. Al contrario, es signo de fortaleza. Querer poder con todo, puede ser una irresponsabilidad y empeorar la calidad de la atención que presto a mi familiar.

5. Necesito mantener el sentido del humor. Me ayudará a interpretar las experiencias desde una perspectiva más positiva. Esto a su vez, fomenta la creatividad y flexibilidad mental, necesaria para adaptarnos a los cambios de la enfermedad.

6. Necesito recordar que el comportamiento de mi familiar en ocasiones se encuentra distorsionado por la enfermedad. Me ayudará a no tomarme lo que diga o haga de forma literal.

7. Necesito centrarme en todas las habilidades que mi familiar mantiene y potenciarlas, en vez de lamentar constantemente la pérdida de capacidades.

8. Necesito recordar con frecuencia que lo hago lo mejor que puedo y sé.

Las autoafirmaciones pueden impulsar a una persona a seguir adelante con sus objetivos, recordándole sus fortalezas y capacidades. Al repetir pensamientos positivos, se genera una sensación de calma y seguridad que permite enfrentar las situaciones difíciles con mayor confianza. Con el tiempo, estas afirmaciones ayudan a transformar la manera en que una persona piensa sobre sí misma, fortaleciendo su actitud y favoreciendo una mentalidad más positiva y resiliente. Os animo a probarlo.

 

Fuente: Manual de Consulta para cuidadores y familias (Brescané Bellver y Tomé Carruesco, 2014). https://www.copao.es/images/EstructuraDirectorio/Servicios/Publicaciones/Publicaciones_del_Colegio/guia_PERDIDAS_END.pdf

 

Psicología Alzheimer

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A lo largo de la vida, y especialmente en la vejez, es normal que ciertas capacidades mentales cambien. Esto puede incluir dificultades en procesos como la atención, la memoria o el razonamiento abstracto. Sin embargo, cuando estos cambios se acentúan, pueden afectar la autonomía personal y la calidad de vida, interfiriendo en actividades cotidianas simples: seguir los pasos de una receta, gestionar el dinero, mantener el hilo de una conversación…

En algunos casos, estos cambios pueden estar asociados a enfermedades como el Alzheimer u otras formas de demencia.

Por eso, la ESTIMULACIÓN COGNITIVA es una estrategia utilizada para mantener o mejorar el funcionamiento mental. Las áreas que señalas son fundamentales:

  • Atención: capacidad para concentrarse y mantener el foco.
  • Memoria: almacenamiento y recuperación de información.
  • Lenguaje: comprensión y expresión verbal.
  • Orientación: conciencia del tiempo, espacio y persona.
  • Cálculo: habilidades matemáticas básicas.
  • Praxias: capacidad para realizar movimientos voluntarios coordinados.
  • Gnosias: reconocimiento de estímulos (objetos, caras, sonidos).
  • Funciones ejecutivas: planificación, toma de decisiones y resolución de problemas.

Trabajar de forma regular estas áreas mediante ejercicios ayuda a ralentizar el deterioro, promueve el bienestar emocional, la autonomía y la independencia de cada individuo, y en especial a las personas mayores, proporcionándoles una mejor calidad de vida.

 

 

EJERCICIO 1075:

 

Escribe al menos 15 palabras usando las letras que aparecen a continuación. ¿Serías capaz de sacar más de 15? ¡SUERTE!

EJEMPLO: PAZ, PAR…

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EJERCICIO 1076:

Busca en la sopa de letras el nombre escrito de cada número:

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Martes, 28 Abril 2026 10:07

ANQUILOSIS

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La anquilosis es una alteración médica en la que una articulación pierde parte o toda su movilidad. Esto ocurre porque los tejidos que permiten el movimiento se ven afectados, ya sea por cambios en el hueso, en los tejidos blandos o incluso por alteraciones neuromusculares. En personas de edad avanzada nos encontramos muchas veces con esta falta de movilidad, sobre todo en aquellas que pasan mucho tiempo encamados o sentados en la misma posición.

En algunos casos, los huesos que forman la articulación llegan a unirse entre sí, lo que se conoce como anquilosis verdadera. En otros, no hay fusión ósea, pero sí aparecen cicatrices, adherencias o rigidez en los tejidos que rodean la articulación, dificultando el movimiento; esto se denomina anquilosis fibrosa o falsa.

Puede afectar a una sola articulación o a varias, y suele desarrollarse como consecuencia de enfermedades inflamatorias, lesiones, infecciones o periodos prolongados de inmovilización.

Según su naturaleza podemos distinguir entre:

  • Ósea (verdadera): los huesos de la articulación se fusionan completamente.
  • Fibrosa (falsa): la rigidez se debe a tejido fibroso, sin que exista unión ósea.

Si nos fijamos en la causa que la origina, la clasificamos en:

  • Inflamatoria: asociada a enfermedades como la artritis reumatoide o la espondilitis anquilosante.
  • Infecciosa: consecuencia de infecciones articulares.
  • Postraumática: tras fracturas o lesiones dentro de la articulación, especialmente si no se rehabilitan adecuadamente.
  • Neurológica: provocada por contracturas musculares mantenidas, como ocurre en algunos trastornos neurológicos.

Aunque puede aparecer en cualquier articulación, es más habitual en:

  • Rodillas y caderas, especialmente en enfermedades inflamatorias crónicas.
  • La articulación temporomandibular (la de la mandíbula), tras infecciones o golpes.
  • Los dedos de las manos en fases avanzadas de artritis.
  • La columna vertebral en enfermedades como la espondilitis anquilosante.

¿Cómo podemos saber si estamos ante una anquilosis?

Los signos pueden variar según la zona afectada, pero el más común es el dolor articular, sobre todo en casos inflamatorios, acompañado con una disminución progresiva de la movilidad y deformidad en etapas avanzadas.

La mejor forma de tratar la anquilosis es, en realidad, prevenirla. Si impedimos que la rigidez aparezca, evitamos tener que tratarla más adelante. Por eso, la fisioterapia es clave, algo que veremos con más detalle la próxima semana.

 

Fisioterapia Alzheimer

Miércoles, 22 Abril 2026 08:55

EXTREMADURA SUSPENSA EN LEY DE DEPENDENCIA.

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Extremadura suspende en la aplicación de los 20 indicadores que contempla la escala de valoración de la dependencia elaborada por el Observatorio Estatal. Este análisis tiene en cuenta factores como el número de solicitudes en relación con la población potencialmente dependiente, la ratio de prestaciones por beneficiario o el gasto público destinado a servicios y ayudas.

Según el informe, la comunidad registra además la peor evolución anual del presupuesto autonómico en materia de dependencia, con un incremento de apenas el 0,7%. Esta cifra se sitúa muy por debajo de la media nacional, que alcanza el 14,5%, y queda especialmente lejos de otras regiones como Galicia, donde el aumento llega al 35,5%. A esto se suma la baja puntuación de Extremadura en el indicador de integración en la red de servicios sociales básicos.

La situación también se refleja en los datos de atención a las personas dependientes. Un total de 1.313 extremeños fallecieron en 2025 mientras esperaban recibir la ayuda, según el XXVI Dictamen del Observatorio Estatal de la Dependencia publicado el pasado mes de marzo. De ellos, 616 murieron sin haber obtenido aún la resolución de grado, necesaria para acceder a una prestación o servicio, mientras que otras 697 personas fallecieron pese a tener ya reconocido el derecho, pero sin haber llegado a recibir la ayuda correspondiente.

Esta situación genera una profunda preocupación, ya que pone de manifiesto las dificultades que siguen existiendo para garantizar una atención adecuada y en tiempo a las personas en situación de dependencia. Resulta fundamental reforzar los recursos y agilizar los procedimientos para evitar que nuestros usuarios y ciudadanos queden desatendidos, asegurando así que quienes más lo necesitan reciban la ayuda y los servicios a los que tienen derecho con la dignidad y la urgencia que merecen.

Rosa Ana García.

Psicóloga Alzheimer.

 

Enlace de la noticia: https://www.canalextremadura.es/audio/mas-de-1300-extremenos-han-fallecido-en-el-ultimo-ano-la-espera-de-la-ayuda-de-la-dependencia

 

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La teoría de las inteligencias múltiples, propuesta por Howard Gardner, sostiene que la inteligencia no es una capacidad única y general, sino un conjunto de ocho habilidades distintas e independientes, que permiten a las personas aprender y resolver problemas de formas diversas. 

Los 8 Tipos de Inteligencias son:

 

  • Lingüístico-verbal:Habilidad para utilizar el lenguaje, escribir y leer.
  • Lógico-matemática:Capacidad para el razonamiento lógico, cálculos y problemas abstractos.
  • Viso-espacial: Habilidad para observar el entorno, interpretar imágenes y orientarse.
  • Musical:Talento para entender y crear ritmos, tonos y melodías.
  • Corporal-cinestésica:Capacidad para utilizar el cuerpo en actividades físicas, deportes o manualidades.
  • Intrapersonal:Habilidad para entender las propias emociones y motivaciones.
  • Interpersonal:Capacidad para comprender e interactuar eficazmente con otras personas.
  • Naturalista:Habilidad para observar, entender y categorizar el entorno natural y sus elementos.

 

EJERCICIO 1073:

A cada letra le corresponde un número. Convierta las siguientes palabras en números. Después suma las cifras:

 

  • MANOPLAS:
  • VENTANA:
  • CHALECO:
  • KIWI:
  • XILOFONO:
  • MONTAÑA:
  • HELICOPTERO:
  • ORDENADOR:
  • QUESADILLA:
  • CALENDARIO:

 

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EJERCICIO 1074:

 

¿Cuántos actores y actrices españoles eres capaz de adivinar?

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Viernes, 17 Abril 2026 12:12

CAMINAR SÍ… PERO MEJOR CON SOL

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El miércoles pasado hablábamos de cómo, a medida que envejecemos, nuestro cuerpo pierde elasticidad, fuerza y movilidad, y de la importancia de incorporar hábitos sencillos como caminar para cuidar nuestra salud física y mental. Pero hay una forma de potenciar aún más esos beneficios: hacerlo al sol.

Con el cambio de hora y la llegada del buen tiempo, aumentan las horas de luz. Es el momento perfecto para seguir aprovechando nuestros paseos diarios y, además, recargar energías mientras reforzamos nuestras reservas de vitamina D, imprescindible para la salud de los huesos. Pero surge una pregunta interesante: ¿cómo es posible que, si no nos da el sol, nos falte una vitamina?

La vitamina D tiene un doble origen: puede obtenerse a través de la dieta o producirse en nuestro propio organismo mediante un mecanismo fisicoquímico. Cuando la luz ultravioleta actúa sobre el 7-dehidrocolesterol (7-DHC) presente en la piel, este se transforma en previtamina D3, que posteriormente pasa a la circulación ya como vitamina D. Por tanto, sin exposición a la luz solar, este proceso no se activa: sin sol, no hay vitamina D suficiente.

Esta vitamina es fundamental porque regula la síntesis de hormonas relacionadas con el metabolismo del calcio, como la parathormona (PTH), y actúa en distintos órganos implicados en su equilibrio. Su papel es especialmente importante en el intestino, donde favorece la absorción del calcio. Y sin calcio, nuestros huesos no pueden mantenerse fuertes; sin vitamina D, este mineral no se fija adecuadamente en ellos.

Si ya sabemos que caminar es una de las actividades más recomendadas por su bajo impacto y sus beneficios para el sistema cardiovascular, respiratorio y el estado de ánimo, hacerlo al aire libre y con exposición solar añade un valor extra difícil de igualar.

Cada vez son más los médicos que, con la llegada de esta estación, recomiendan la llamada “terapia solar”, especialmente en personas mayores, para prevenir déficits y mejorar la salud general. Resulta alentador ver cómo, en muchos casos, se reduce el uso de fármacos en favor de hábitos más naturales, accesibles y sencillos.

¿Cuánto sol necesitamos? En realidad, muy poco: una exposición directa de entre 10 y 15 minutos al día, en una zona amplia de piel descubierta, suele ser suficiente.

Además, en los últimos años se ha demostrado que la exposición solar también tiene efectos positivos sobre el sistema inmunitario, cardiovascular, respiratorio y neurológico. Incluso mejora el estado de ánimo y ayuda a reducir la ansiedad. Difícil obtener tanto con algo tan sencillo como salir a caminar bajo el sol.

Marina Preciado Hortigón

Fisioterapeuta del centro de día AFA Tierra de Barros

 

 

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A medida que el cuerpo envejece, nuestro cuerpo experimenta cambios. Las articulaciones, los músculos y los órganos internos, como el corazón, los pulmones y el cerebro, van perdiendo elasticidad, fuerza y movilidad. Además, las células que forman nuestros órganos se desgastan con el tiempo y muchas de ellas mueren, incluidas las neuronas. Por ello, es importante buscar herramientas a nuestro alcance que nos ayuden a prevenir este impacto.

Caminar es el ejercicio más natural y accesible que tenemos. Desde que damos nuestros primeros pasos hasta el final de nuestra vida, o hasta que perdemos autonomía, esta actividad forma parte de nuestro día a día.

Además, se ha demostrado que caminar es una de las actividades físicas más adecuadas a partir de cierta edad. Hacerlo a una intensidad media o baja y por terrenos sin grandes cambios de ritmo constituye una actividad de bajo impacto y con un riesgo mínimo de lesiones. Este tipo de ejercicio aeróbico resulta muy beneficioso para el sistema cardiovascular, respiratorio y locomotor.

Actualmente, para algunas dolencias, los médicos recomiendan caminar en lugar de recurrir únicamente a medicamentos. Se trata de una actividad que ayuda a consumir calorías y a quemar azúcares y grasas.

Por último, además de fortalecer el cuerpo, caminar también puede beneficiar la mente y el estado de ánimo, especialmente si se combina con ejercicios de atención y memoria, ya que contribuye a mantenerla activa y ágil. Un buen ejemplo puede ser aprovechar el paseo para conversar sobre cómo ha cambiado el barrio, realizar algún ejercicio sensorial, como identificar el olor de las flores, o proponer actividades de atención, preguntando qué comercios, animales o personas hemos visto durante el recorrido.

Rosa Ana García.

Psicología Alzheimer.

 

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El cerebro posee capacidades que, hasta hace relativamente poco tiempo, se consideraban propias de héroes de historieta. Existen tanto poderes mentales prodigiosos como sensibilidades increíbles. Lo más sorprendente es que estos dones pueden tocar por igual a personas normales que a víctimas de graves enfermedades mentales. Lo cierto es que todos tenemos, por lo menos, un poder oculto en la cabeza.

Los 3 poderes que tiene la mente son:

  • Sinestesia: Este poder mental se presenta cuando una persona recibe, por alguno de sus órganos sensoriales, estímulos que son interpretados por otro sentido. Así, para las personas con sinestesia auditiva, los sonidos se acompañan de alucinaciones visuales, aromas o sabores. La particularidad de quien la presenta es que estas percepciones son cotidianas, constantes, y no originadas por enfermedades o lesiones en el cerebro.

2. Savantismo: Se trata de personas incapaces de realizar casi ninguna actividad mentalmente compleja, excepto ciertas cuestiones extraordinarias, como tener el conocimiento de cada una de las palabras de una enciclopedia, o la capacidad para realizar enormes operaciones matemáticas de forma instantánea. El savantismo es quizá uno de los poderes más inexplicables.

3. Sueño lúcido: La explicación se encontraría en la capacidad esporádica de los centros de la conciencia en el córtex cerebral para mantenerse activos durante el período REM (Rapid Eye Movement) del sueño, que permiten al individuo mantenerse lúcido e incluso manipular a voluntad los contenidos del sueño.

 

EJERCICIO 1071:

¿QUÉ NÚMERO FALTA EN ESTA SERIE?

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EJERCICIO 1072:

Intenta contestar en el menor tiempo posible las siguientes preguntas:

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Mantener el equilibrio y la estabilidad es clave para prevenir caídas en personas mayores, especialmente en aquellas que viven con Alzheimer. A través de ejercicios sencillos y seguros, es posible trabajar la fuerza, la coordinación y la confianza en el movimiento.

A continuación, o presentamos 4 ejercicios muy sencillos utilizando una silla como apoyo, ideales para incorporar en la rutina diaria. Solo se necesita una silla estable y una zona segura, sin elementos que nos dificulten la movilidad o pongan en riesgo la integridad de nuestros familiares, evitar movimientos bruscos y forzados, no dejarlos nunca sin supervisión y empezar de manera progresiva.

1. Mantenerse de pie con apoyo

  • Colocarse detrás de una silla firme y sujetarse del respaldo.
  • Mantenerse de pie con los pies juntos.
  • Doblar ligeramente las rodillas y mantener la posición durante 10 segundos.

Progresión:

  • Intentar realizar el ejercicio sujetándose con una sola mano.
  • Avanzar hasta hacerlo sin apoyo si es posible.

Beneficio: Favorece el control postural y la seguridad al estar de pie.

2. Levantarse y sentarse

Cómo hacerlo:

  • Sentarse en una silla con la espalda recta.
  • Levantarse sin usar las manos, si es posible.
  • Volver a sentarse de forma controlada.

Repeticiones: 8–10 veces.

Beneficio: Mejora la autonomía en actividades cotidianas como levantarse o sentarse.

3. Equilibrio sobre un pie

Cómo hacerlo:

  • Colocarse detrás de una silla firme y sujetarse del respaldo.
  • Levantar un pie del suelo y mantener la posición unos segundos.
  • Bajar y alternar con la otra pierna.

Repeticiones: 5–8 veces por pierna.

Beneficio: Mejora la estabilidad y reduce el riesgo de caídas .

4. Transferencia de peso lateral

Cómo hacerlo:

  • De pie, con los pies separados a la anchura de las caderas.
  • Mover el peso lentamente de un lado al otro.
  • Mantener unos segundos en cada lado antes de cambiar.

Repeticiones: 8–10 veces.

Beneficio: Favorece la estabilidad y la autonomía en la deambulacion

La constancia en este tipo de ejercicios puede ayudar significativamente a mejorar la calidad de vida de las personas mayores con Alzheimer, promoviendo su seguridad, movilidad y confianza.

 

 

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El deterioro cognitivo leve (DCL) y la demencia son dos condiciones relacionadas con el envejecimiento y la función cognitiva, pero presentan diferencias fundamentales:

  • Evolución.
  • Impacto en la vida diaria.

El deterioro cognitivo leve se sitúa en un punto intermedio entre el envejecimiento normal y la demencia. Las personas con DCL pueden experimentar fallos de memoria, dificultades para encontrar palabras o problemas leves de atención. Sin embargo, estos cambios no interfieren de manera significativa en su autonomía. Es decir, la persona mantiene su capacidad para realizar actividades de la vida diaria, como gestionar su economía, cocinar o desenvolverse socialmente de forma independiente.

Por el contrario, la demencia implica un deterioro cognitivo más profundo y progresivo que sí afecta de manera clara a la funcionalidad. Enfermedades como la Enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular o la demencia con cuerpos de Lewy provocan alteraciones en la memoria, el lenguaje, la orientación y el razonamiento, llegando a comprometer la autonomía personal. En estos casos, la persona necesita apoyo creciente para realizar tareas cotidianas.

Otra diferencia clave radica en la evolución. El DCL no siempre progresa hacia una demencia, en algunos casos se mantiene estable e incluso puede mejorar si se abordan factores como el estilo de vida, la estimulación cognitiva o problemas médicos asociados. En cambio, la demencia suele tener un curso progresivo, con un empeoramiento gradual de los síntomas a lo largo del tiempo.

Distinguir entre ambas condiciones es fundamental para establecer un adecuado seguimiento e intervención. Mientras que en el DCL el objetivo principal es la prevención y el mantenimiento de las funciones cognitivas, en la demencia se prioriza la adaptación del entorno, el manejo de síntomas y el apoyo tanto a la persona como a su entorno familiar.

En definitiva, aunque el deterioro cognitivo leve puede ser una señal de alerta, no implica necesariamente la presencia de demencia. Comprender sus diferencias permite intervenir de forma más precisa y ofrecer una mejor calidad de vida en cada etapa del proceso cognitivo.

 

M.ª Luisa Caro Nieto

Neuropsicología Alzheimer Tierra de Barros