
Entre los cambios cognitivos que aparecen en las personas con demencia, los problemas de razonamiento y juicio suelen ser especialmente difíciles de gestionar para las familias y cuidadores. Aunque no siempre son tan visibles como los fallos de memoria, tienen un gran impacto en la vida diaria.
Estas capacidades nos permiten analizar situaciones, tomar decisiones adecuadas y anticipar consecuencias. Cuando se ven afectadas, la persona puede tener dificultades para valorar riesgos, resolver problemas sencillos o actuar de forma segura.
¿Cómo se manifiestan estos problemas?
- Tomar decisiones poco seguras, como salir solo de casa sin orientación o manipular objetos peligrosos.
- Dificultad para manejar el dinero o comprender situaciones básicas.
- Respuestas impulsivas o poco acordes al contexto.
- Incapacidad para adaptarse a cambios en la rutina.
Estas conductas no son voluntarias, sino consecuencia directa del deterioro cerebral provocado por la demencia.
Impacto en cuidadores y familiares
Los problemas de juicio obligan a los cuidadores a estar constantemente alerta, anticipándose a posibles riesgos. Esto aumenta la carga física y emocional, y puede generar conflictos cuando la persona no comprende por qué se le limita o supervisa más.
¿Qué podemos hacer?
- Simplificar las opciones y evitar decisiones complejas.
- Mantener rutinas estables y entornos seguros.
- Explicar con calma, sin confrontar ni infantilizar.
- Priorizar la seguridad sin perder de vista la dignidad de la persona.
Comprender que los problemas de razonamiento y juicio forman parte de la enfermedad ayuda a reducir la frustración y la culpa.
Mª Luisa Caro Nieto
Neuropsicología Alzheimer Tierra de Barros