
La artritis psoriásica es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a las articulaciones y es producida por la psoriasis, una afección de la piel. No todas las personas con psoriasis desarrollan artritis psoriásica, alrededor de un20% la desarrolla con el tiempo.
Esta enfermedad ocurre porque el sistema inmunológico, que normalmente nos protege, ataca por error a las articulaciones y otros tejidos. La artritis psoriásica puede aparecer a cualquier edad, aunque lo más frecuente es entre los 30 y 50 años y sus síntomas varían mucho de una persona a otra, pero los más comunes son:
- Dolor, rigidez e inflamación en las articulaciones (manos, pies, rodillas, tobillos).
- Rigidez matutina que dura más de 30 minutos.
- Dedos inflamados en forma de “salchicha” (dactilitis).
- Dolor en talones o plantas del pie (enthesitis).
- Cambios en las uñas: hoyuelos, engrosamiento o separación de la uña.
- Cansancio intenso.
- En algunos casos, dolor de espalda o cuello.
Si no se trata, puede producir daño permanente en las articulaciones, pero con un diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado es posible controlar la enfermedad, frenar su progresión y mantener una buena calidad de vida.
Actualmente existen tratamientos eficaces que reducen la inflamación, alivian el dolor y evitan el avance de la enfermedad. Por eso, ante síntomas persistentes, es importante consultar a un médico, especialmente a un reumatólogo, que paute el tratamiento más adecuado a cada paciente y puede incluir:
- Antiinflamatorios (AINEs).
- Fármacos modificadores de la enfermedad (como metotrexato).
- Biológicos, que actúan de forma muy específica sobre la inflamación.
Además del tratamiento farmacológico, la fisioterapia y el ejercicio físico adaptado son de vital importancia, así como también ayuda mucho el control del estrés, una dieta adaptada y un estilo de vidas saludable, sin tabaco ni alcohol.
Fisioterapia Alzheimer