Viernes, 07 Agosto 2026 11:22

Uso seguro del vendaje neuromuscular en personas mayores con Alzheimer

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v neuro

 

El vendaje neuromuscular se ha convertido en una herramienta muy utilizada en fisioterapia por su facilidad de aplicación, su comodidad para el paciente y la gran variedad de situaciones clínicas en las que puede aportar beneficios. Gracias a sus propiedades elásticas, permite actuar sobre músculos, tendones, ligamentos y tejido subcutáneo sin limitar el movimiento, por lo que el paciente puede continuar realizando sus actividades diarias y los ejercicios pautados durante el tratamiento.

Aunque por sí solo no constituye un tratamiento, sí representa un excelente complemento a la terapia manual, el ejercicio terapéutico y el resto de técnicas fisioterápicas. Entre sus principales efectos se encuentran la disminución del dolor, la mejora de la propiocepción, la facilitación o inhibición de la actividad muscular según el objetivo terapéutico y la ayuda en el drenaje de edemas o hematomas.

Sin embargo, para obtener todos estos beneficios es imprescindible realizar una correcta valoración del paciente y adaptar la técnica de aplicación a sus características.

En las personas mayores, y especialmente en aquellas con enfermedad de Alzheimer, existen una serie de precauciones relacionadas con la fragilidad cutánea (La disminución del colágeno, la elastina y la grasa subcutánea hace que la piel sea más fina, menos elástica y más frágil) y las dificultades para comunicar molestias que hacen necesario extremar las medidas de seguridad durante su utilización

Para reducir al mínimo las complicaciones, es aconsejable seguir una serie de medidas sencillas:

  • Valorar siempre el estado de la piel antes de aplicar el vendaje.
  • Utilizar tensiones bajas (10-15 %) o incluso aplicar el vendaje sin tensión cuando la fragilidad cutánea lo aconseje.
  • Evitar su aplicación sobre hematomas, heridas, zonas con dermatitis o piel muy atrófica.
  • Suspender el tratamiento si aparecen picor intenso, dolor, irritación o enrojecimiento mantenido.
  • Retirar el vendaje lentamente, en la dirección del crecimiento del vello y humedeciéndolo previamente con aceite para disminuir la adherencia del adhesivo.
  • Revisar diariamente el estado de la piel en personas con deterioro cognitivo o alteraciones de la sensibilidad.
  • Informar a familiares y cuidadores sobre los signos de alarma para que puedan detectarlos precozmente cuando el paciente permanezca en casa con el vendaje.

 

 

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