Miércoles, 05 Agosto 2026 09:41

Lo que veo como neuropsicóloga cada día.

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que veo

 

Trabajar con personas con Alzheimer me ha enseñado que esta enfermedad va mucho más allá de los olvidos.

He visto el miedo que sienten muchos pacientes cuando empiezan a ser conscientes de que su memoria ya no responde como antes. La angustia de buscar una palabra y no encontrarla, la frustración de no poder expresar lo que quieren decir o la tristeza que supone aceptar que necesitan ayuda para hacer cosas que siempre hicieron solos.

Perder autonomía no solo significa perder capacidades; también significa enfrentarse, poco a poco, a una nueva forma de vivir.

Pero si algo me enseñan cada día mis pacientes es que el Alzheimer no borra la capacidad de emocionarse.

Veo la alegría con la que se saludan al llegar al centro y el cariño que nace entre compañeros. Veo cómo cambia su expresión cuando les damos una tarea con sentido y vuelven a sentirse útiles. Veo la curiosidad con la que afrontan un ejercicio nuevo y la satisfacción cuando descubren que todavía son capaces de resolverlo.

Y, sobre todo, escucho muchas risas.

Risas tras una broma, un comentario espontáneo o un pequeño despiste que termina convirtiéndose en un momento compartido. Son instantes sencillos, pero llenos de vida.

Como neuropsicóloga, trabajo para estimular la memoria, la atención o el lenguaje. Sin embargo, cada día confirmo que mi labor también consiste en preservar algo igual de importante: la dignidad, la ilusión y el bienestar de las personas que tengo delante.

Porque detrás de cada diagnóstico sigue habiendo una persona con una historia, con emociones y con una enorme necesidad de sentirse escuchada, respetada y valorada.

M.ª Luisa Caro Nieto

Neuropsicología Alzheimer Tierra de Barros

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