
Cuidar a una persona con demencia es un acto profundamente humano, pero también exigente. Con el paso del tiempo, es habitual que quienes sostienen el peso del cuidado de manera principal empiecen a sentirse cansados, desbordados o incluso solos en este proceso.
El servicio de terapia individual ofrece un espacio pensado para sostener precisamente eso que muchas veces no se puede expresar en otros lugares. Un espacio seguro, confidencial y libre de juicio, donde poder hablar con honestidad sobre lo que se está viviendo: el cansancio, la frustración, la tristeza, la culpa o incluso la ambivalencia que a veces aparece.
¿En qué te podemos ayudar?
- Dar información clara sobre la enfermedad y apoyar para una adecuada aceptación de la enfermedad.
Cuidar de una persona con demencia, implica adentrarse en una realidad desconocida. Por eso, uno de los pilares del acompañamiento terapéutico es ofrecer información clara, comprensible y útil sobre la enfermedad y sus cuidados. Entender qué está ocurriendo, cómo evoluciona y qué necesidades van apareciendo ayuda a reducir la incertidumbre y a afrontar el día a día con mayor seguridad.
- Generar recursos personales para afrontar la nueva situación y los nuevos roles familiares.
Cada cuidador vive este proceso de manera única, y contar con herramientas emocionales y prácticas facilita afrontar los cambios, los nuevos roles y las situaciones complejas que pueden surgir. Habilidades de comunicación asertiva, aprender técnicas de relajación son vitales en este proceso.
- Potenciar una adecuada toma de decisiones.
La toma de decisiones también forma parte esencial del cuidado. Desde cuestiones del día a día hasta decisiones más complejas, contar con un espacio donde reflexionar, ordenar ideas y sentirse acompañado ayuda a decidir con mayor claridad, coherencia y tranquilidad.
- Prevenir el “síndrome del cuidador quemado”.
La terapia tiene un papel clave en la prevención del llamado “síndrome del cuidador”, una situación de sobrecarga física y emocional que puede aparecer cuando el cuidado se prolonga en el tiempo sin el apoyo necesario. En terapia tratamos, estrés crónico, ansiedad y sintomatología depresiva.
Cuidarse para poder cuidar es una base fundamental: atender el propio bienestar no solo protege a la persona cuidadora, sino que también mejora la calidad del cuidado que puede ofrecer a su familiar. No dudes en contar con nosotros.
Rosa Ana García.
Psicología Alzheimer.