
Os explicábamos la semana pasada lo importante que es el movimiento en enfermos de Alzheimer, pero no solo en ellos, también es una herramienta terapéutica para nosotros, sobre todo para controlar el estrés. El estrés no afecta únicamente a nuestras emociones; también deja una huella profunda en el cuerpo.
Cuando vivimos situaciones de tensión mantenida, el organismo eleva los niveles de cortisol, adrenalina y noradrenalina, entra en modo supervivencia: los músculos se preparan para defenderse, la respiración se acelera, aumenta la tensión corporal y el sistema nervioso permanece en alerta constante. Todo esto se traduce en un aumento del tono muscular provocando contracturas.
Es frecuente notar:
- cuello rígido o dolorido
- hombros tensos
- mandíbula apretada
- sensación de cansancio físico
- respiración corta o superficial
- dolores musculares sin causa aparente
El movimiento mejora la circulación sanguínea, aumenta la elasticidad muscular y la movilidad articular ayudando a la oxigenación de tejidos
Pero no hablamos necesariamente de deporte intenso.
A veces, el tratamiento empieza con algo tan sencillo como:
- caminar
- estirar suavemente
- respirar con conciencia mientras nos movemos
- recuperar movilidad articular
- volver a confiar en el propio cuerpo
Porque moverse no es solo activar músculos, moverse es darle al cuerpo una oportunidad para regularse, descargar tensión y recuperar equilibrio.
Al movernos, el cerebro produce sustancias que actúan como “reguladores naturales del ánimo”:
- Endorfinas → producen sensación de alivio, bienestar y disminuyen la percepción del dolor.
- Serotonina → influye en el estado de ánimo, sueño y calma emocional.
- Dopamina → relacionada con motivación, recompensa y energía mental.
- GABA → (Ácido Gamma-Aminobutírico) es el principal neurotransmisor inhibidor del cerebro, actuando como un freno natural para el sistema nervioso, ayuda a “frenar” la hiperactividad cerebral típica del estrés o la ansiedad.
Desde la fisioterapia lo vemos cada día, cuando el cuerpo recupera movimiento, muchas veces también recupera calma, autonomía y bienestar.
Fisioterapia Alzheimer.