
Estamos acostumbrados a vivir con dolor, normalizamos el levantarnos día a día de la cama con partes de nuestro cuerpo dolorosas, pero… ¿Y si ese dolor que llevas meses soportando pudiera mejorar?
El dolor crónico es aquel que persiste durante más de tres meses. Puede afectar a nuestra movilidad, al descanso, al estado de ánimo y a las actividades más cotidianas, limitando nuestra autonomía y nuestra calidad de vida.
En las personas mayores es mucho más frecuente que un dolor se cronifique. A veces, las molestias se normalizan con la edad y se aprende a convivir con ellas, pero cumplir años no significa que tengamos que resignarnos a vivir con dolor.
¿Cómo puede ayudar la fisioterapia?
La fisioterapia puede ser una gran aliada para mejorar el bienestar de las personas que conviven con dolor crónico:
-Reduce el dolor: mediante técnicas adaptadas a las necesidades de cada persona.
- Mejora la movilidad: ayuda a mantener las articulaciones en movimiento y a disminuir la rigidez.
-Fortalece los músculos: un cuerpo más fuerte y activo puede afrontar mejor las actividades diarias.
-Favorece la autonomía: facilita tareas cotidianas como caminar, levantarse de una silla o vestirse.
- Mejora el bienestar emocional: recuperar confianza en el movimiento ayuda a reducir el miedo a realizar determinadas actividades.
El movimiento también es salud. Un programa de fisioterapia individualizado, con ejercicio terapéutico y educación sobre el dolor, puede ayudar a recuperar capacidades y mejorar la calidad de vida.
Cada persona es diferente y el tratamiento debe adaptarse a su situación. No se trata de hacer más, sino de encontrar el movimiento adecuado para cada uno.
No normalicemos el dolor. No tenemos que resignarnos a vivir con él.
Fisioterapia Alzheimer.