
El verano puede ser especialmente delicado para las personas mayores y más, si añadimos una patología diagnostica como el Alzheimer. Las altas temperaturas aumentan el riesgo de deshidratación, pérdida de apetito y confusión, por lo que una alimentación saludable debe centrarse en mantener una buena hidratación, ofrecer comidas ligeras y asegurar un aporte adecuado de nutrientes.
Recomendaciones a tener en cuenta cuando estamos en verano y con olas de calor:
1. Priorizar la hidratación
- Ofrecer agua con frecuencia, aunque la persona no la pida. Se puede programar la hidratación, cada x tiempo ofrecer.
- Complementar con infusiones frías, leche, caldos fríos y aguas saborizadas naturalmente con limón o frutas. También podemos ofrecer gelatinas caseras, sin azúcar.
- Incluir alimentos ricos en agua, como: Sandía y melón, naranja, melocotón, pepino, tomate, lechuga.
2. Realizar comidas ligeras y frecuentes
Es preferible hacer 5 o 6 comidas pequeñas al día en lugar de pocas comidas abundantes, ya que suelen tolerarse mejor con el calor.
3. Aumentar el consumo de frutas y verduras
Aportan vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes que favorecen la salud general y ayudan a prevenir el estreñimiento.
¿Qué podemos ofrecer?
- Gazpacho o salmorejo suave.
- Ensaladas variadas.
- Cremas frías de verduras.
- Macedonia de frutas frescas.
- Yogur con fruta.
- Pescado al horno o a la plancha.
- Tortilla francesa o de verduras.
- Purés y cremas frías si existen dificultades para masticar o tragar.
Nutrición Alzheimer. Escuela de nutrición y demencia.