Martes, 28 Abril 2026 10:07

ANQUILOSIS

Valora este artículo
(0 votos)

Captura de pantalla 2026 04 28 100559

 

La anquilosis es una alteración médica en la que una articulación pierde parte o toda su movilidad. Esto ocurre porque los tejidos que permiten el movimiento se ven afectados, ya sea por cambios en el hueso, en los tejidos blandos o incluso por alteraciones neuromusculares. En personas de edad avanzada nos encontramos muchas veces con esta falta de movilidad, sobre todo en aquellas que pasan mucho tiempo encamados o sentados en la misma posición.

En algunos casos, los huesos que forman la articulación llegan a unirse entre sí, lo que se conoce como anquilosis verdadera. En otros, no hay fusión ósea, pero sí aparecen cicatrices, adherencias o rigidez en los tejidos que rodean la articulación, dificultando el movimiento; esto se denomina anquilosis fibrosa o falsa.

Puede afectar a una sola articulación o a varias, y suele desarrollarse como consecuencia de enfermedades inflamatorias, lesiones, infecciones o periodos prolongados de inmovilización.

Según su naturaleza podemos distinguir entre:

  • Ósea (verdadera): los huesos de la articulación se fusionan completamente.
  • Fibrosa (falsa): la rigidez se debe a tejido fibroso, sin que exista unión ósea.

Si nos fijamos en la causa que la origina, la clasificamos en:

  • Inflamatoria: asociada a enfermedades como la artritis reumatoide o la espondilitis anquilosante.
  • Infecciosa: consecuencia de infecciones articulares.
  • Postraumática: tras fracturas o lesiones dentro de la articulación, especialmente si no se rehabilitan adecuadamente.
  • Neurológica: provocada por contracturas musculares mantenidas, como ocurre en algunos trastornos neurológicos.

Aunque puede aparecer en cualquier articulación, es más habitual en:

  • Rodillas y caderas, especialmente en enfermedades inflamatorias crónicas.
  • La articulación temporomandibular (la de la mandíbula), tras infecciones o golpes.
  • Los dedos de las manos en fases avanzadas de artritis.
  • La columna vertebral en enfermedades como la espondilitis anquilosante.

¿Cómo podemos saber si estamos ante una anquilosis?

Los signos pueden variar según la zona afectada, pero el más común es el dolor articular, sobre todo en casos inflamatorios, acompañado con una disminución progresiva de la movilidad y deformidad en etapas avanzadas.

La mejor forma de tratar la anquilosis es, en realidad, prevenirla. Si impedimos que la rigidez aparezca, evitamos tener que tratarla más adelante. Por eso, la fisioterapia es clave, algo que veremos con más detalle la próxima semana.

 

Fisioterapia Alzheimer

Visto 20 veces