
Cuando llega el otoño, nuestros mercados se llenan de colores: rojo, naranja, amarillo, morado…
¿Y qué tienen que ver todos estos colores con nuestro cerebro?
Nuestro cerebro necesita una alimentación variada y equilibrada. Los diferentes pigmentos y compuestos vegetales presentes en frutas y verduras, como los carotenoides y polifenoles forman parte de una alimentación rica en antioxidantes, fibra, vitaminas y minerales.
La clave está en la variedad: cuantos más colores diferentes llevemos a nuestro plato a lo largo de la semana, más variedad de nutrientes y compuestos beneficiosos estaremos incorporando, porque una alimentación variada también es una forma de cuidar nuestro corazón, nuestro cuerpo y nuestro cerebro.
¿qué podemos encontrar cada color?
ROJO – MANZANA
Las manzanas aportan fibra, vitamina C y compuestos antioxidantes. La fibra contribuye a una buena salud intestinal y cardiovascular, dos aspectos importantes dentro de un estilo de vida saludable.
NARANJA – MANDARINA
Su color se relaciona con diferentes pigmentos vegetales y aporta especialmente vitamina C, además de agua y fibra. La vitamina C contribuye a proteger las células frente al estrés oxidativo y al funcionamiento normal del sistema nervioso.
AMARILLO/NARANJA – CALABAZA
Su color se debe en buena parte a los carotenoides, como el betacaroteno. Algunos carotenoides tienen función antioxidante y forman parte de los compuestos que ayudan a proteger nuestras células.
MORADO – UVA
La piel de las uvas contiene polifenoles, entre ellos antocianinas y otros compuestos antioxidantes. Por eso, cuando sea posible y según nuestras necesidades, consumir la fruta entera nos permite aprovechar también su piel y su fibra.
ROJO INTENSO – GRANADA
La granada destaca por su contenido en polifenoles, compuestos vegetales con actividad antioxidante. Una forma deliciosa de añadir variedad y color a nuestra alimentación.
MARRON- CASTAÑA
Las castañas son un fruto típico del otoño que aporta vitaminas del grupo B, especialmente vitamina B6 y tiamina, además de minerales como el magnesio. Estos nutrientes contribuyen al funcionamiento normal del sistema nervioso y al metabolismo energético, procesos esenciales para que nuestro cerebro pueda desarrollar sus funciones
VERDE – ESPINACAS
Las espinacas son una hortaliza de temporada rica en folatos, vitamina K, vitamina C y carotenoides, como la luteína. Estos nutrientes contribuyen al funcionamiento normal del organismo y a la protección de las células frente al estrés oxidativo. Además, los folatos participan en el funcionamiento normal del sistema nervioso.
Este otoño, llenemos nuestros platos de colores, sabores y nutrientes. Cada alimento nos aporta algo diferente y, juntos, nos ayudan a cuidar nuestra salud. Porque cuidar nuestro cerebro también empieza por lo que ponemos cada día en nuestra mesa.