El gobierno británico está decidido a utilizar su actual presidencia anual del G8 para sacar del armario a la demencia, una enfermedad neurológica que padecen entre 35 y 44 millones de personas, y cuya incidencia se triplicará hasta los 135 millones de enfermos en 2050, según coinciden la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Alzheimer Society británica. El objetivo de la cumbre este miércoles en Londres de los máximos responsables y expertos sanitarios de las ocho economías más industrializadas del mundo es «normalizar» la demencia, cuya manifestación más común es el alzheimer.
«La demencia es la gran enfermedad de la que nadie quiere hablar y que a todo el mundo preocupa», afirmaba esta mañana Jeremy Hunt, ministro de Sanidad británico. «Asusta a todo el mundo, y la padecerá una de cada tres personas, así que lo que intentamos hacer es normalizarla y aceptar que, desgraciadamente, va a formar parte de nuestras vidas, así que hablemos de ella..., no la barramos debajo de la alfombra», ha explicado Hunt en una entrevista en la BBC.
En el marco de la reunión en Londres, el primer ministro, David Cameron, ha anunciado el compromiso de duplicar los fondos públicos británicos destinados a investigar esta enfermedad en 2025, pasando de los 78 millones de euros comprometidos para 2015 a 157 millones dentro de doce años. «Si queremos derrotar a la demencia debemos trabajar también a escala global con otros países, empresas y científicos de todo el mundo, como hemos hecho con el cáncer, con el VIH y con el Sida», ha reivindicado el líder conservador.