El Hospital Nisa 9 de Octubre someterá el próximo jueves 19 de diciembre a un paciente a un PET cerebral para el estudio de las placas de amiloide que le permitirá dilucidar si sufrirá alzheimer en los próximos años.

Una exploración que convierte al hospital valenciano en el primer centro europeo que la realiza, fuera de ensayo, clínico tras ser acreditada su eficacia por distintos estudios clínicos. La exploración dura 15 minutos, aproximadamente, y no precisa preparación alguna por parte del paciente, siendo una técnica segura y no invasiva.
«Se trata de un avance importante porque confirma si un paciente que ya ha sido sometido a todos los test anteriores padecerá alzheimer durante un periodo que puede oscilar entre los tres y los 10 ó 15 años», según el neurólogo experto en demencias del Hospital Nisa 9 de Octubre, Antonio Olmos, quien aclaró que «no es determinante si no ha pasado antes las pruebas de una valoración de síntomas, signos físicos y neuropsicológicos».
Olmos recordó además que la prueba no es aplicable para los pacientes que han dado positivos o negativos, «está indicada para los que están dudosos, porque así se confirma o se rechaza si van a padecer la enfermedad».

El centro se pondrá en marcha en enero de 2014, en Barcelona.

Grifols y la Fundación ACE del Institut Català de Neurociències Aplicades han destacado la puesta en marcha de un centro “pionero” en el diagnóstico, tratamiento e investigación en Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas. Según el presidente de GrifolsVíctor Grifols, y la directora médica de la Fundació ACEMercè Boada, en el centro, que estará ubicado en Barcelona, también se llevarán a cabo ensayos clínicos y se testará una vacuna contra el Alzheimer que ya ha sido probada con éxito en animales. Bautizado como Barcelona Alzheimer Treatment & Research Center servirá para tener a los pacientes “bien controlados y en un espacio confortable”, teniendo en cuenta que se someterán a tratamientos clínicos complejos y largos, con procedimientos parecidos a la administración de la quimioterapia, según señaló Boada. La construcción del centro es la culminación de diez años de colaboración entre Grifols y la Fundació ACE. Según fuentes de la compañía, Grifols está ayudando económicamente a la Fundación ACE porque es “la líder mundial y la que más pacientes tiene”.

Miércoles, 18 Diciembre 2013 01:00

YA HA LLEGADO LA NAVIDAD A NUESTRO CENTRO DE DÍA

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Se trata sin duda de la pregunta del millón. Hasta ahora todos los fármacos que se habían mostrado prometedores en modelos de roedores o líneas celulares han fracasado estrepitosamente al iniciarse los ensayos clínicos con humanos, sembrando el desaliento. Como posibles respuestas a esta crucial pregunta se argumentan varios motivos. En primer lugar, que los modelos de ratones manipulados genéticamente para simular la enfermedad de Alzheimer están lejos de reflejar lo que ocurre en el cerebro humano. En segundo lugar, suele apuntarse a que quizá se estén administrando los fármacos en una fase demasiado avanzada, y por tanto irreversible, a las personas participantes en los ensayos. Finalmente, no se descarta tampoco que esté equivocada la principal hipótesis sobre la génesis de esta patología, basada la cascada que iniciaría la proteína beta amiloide y que terminaría con la destrucción de las células nerviosas.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Bon (Alemania), aporta una nueva pista. Los resultados de su trabajo se han publicado el pasado 5 de diciembre en la revista “Stem Cell Reports”. En concreto el trabajo proporciona interesantes pistas de por qué un grupo de antiinflamatorios no esteroides (AINES) (una familia a la que pertenecen los archiconocidos ibuprofeno o aspirina), que se han mostrado eficaces para tratar los signos moleculares del alzhéimer en modelos animales, posteriormente han fallado en los ensayos clínicos.

Algunos AINEs actúan como moduladores de una proteína llamada alfa secretasa, que es la encargada de cortar a otra proteína, la precursora de la amiloide. Estos cortes no son perfectos y se generan fragmentos de 42 y 43 aminoácidos, que resultan tóxicos, y otros de 40 o 38, menos patogénicos. Pues este subconjunto de fármacos hace que los “tijeretazos” de la proteína alfa secretasa sean más certeros y así disminuye la cantidad de betamiloide A42. Al parecer, la relación entre las proteínas Abeta 42 y Ab40 observada en líquido cefalorraquídeo (LCR) es, en la actualidad, uno de los marcadores más precisos de la enfermedad de Alzheimer y correlaciona bastante bien con el inicio de aparición de la patología tanto en la forma familiar como en la esporádica de inicio tardío. Cuanto mayor es la concentración de Ab42 frente a Ab40 más temprano es el comienzo. Y es que los péptidos Ab42 son ligeramente más largos que los Ab40 y tienden a formar agregados tóxicos.

Enfermedad.

Emil Cioran la definió así: «la inmensa humillación ligada al hecho de marchitarse en los parajes de la muerte». 

El arte avala esta visión nada piadosa y generalmente rechaza hacer de ello una narración. 

De este modo, la enfermedad humana se configura como un tema artístico “hiperpresente” “in absentia”. 

Se puede decir, utilizando una cita berlusconiana, que no hay duda que hoy los hospitales están más llenos que los restaurantes. 

La novela autobiográfica Alzheimer mon amour, publicada en Francia en 2011 y traducida ahora en italiano por la Ediciones Clichy, es una excepción que revela, de una sola vez, todo lo callado hasta ahora.

El gobierno británico está decidido a utilizar su actual presidencia anual del G8 para sacar del armario a la demencia, una enfermedad neurológica que padecen entre 35 y 44 millones de personas, y cuya incidencia se triplicará hasta los 135 millones de enfermos en 2050, según coinciden la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Alzheimer Society británica. El objetivo de la cumbre este miércoles en Londres de los máximos responsables y expertos sanitarios de las ocho economías más industrializadas del mundo es «normalizar» la demencia, cuya manifestación más común es el alzheimer.

«La demencia es la gran enfermedad de la que nadie quiere hablar y que a todo el mundo preocupa», afirmaba esta mañana Jeremy Hunt, ministro de Sanidad británico. «Asusta a todo el mundo, y la padecerá una de cada tres personas, así que lo que intentamos hacer es normalizarla y aceptar que, desgraciadamente, va a formar parte de nuestras vidas, así que hablemos de ella..., no la barramos debajo de la alfombra», ha explicado Hunt en una entrevista en la BBC.

En el marco de la reunión en Londres, el primer ministro, David Cameron, ha anunciado el compromiso de duplicar los fondos públicos británicos destinados a investigar esta enfermedad en 2025, pasando de los 78 millones de euros comprometidos para 2015 a 157 millones dentro de doce años. «Si queremos derrotar a la demencia debemos trabajar también a escala global con otros países, empresas y científicos de todo el mundo, como hemos hecho con el cáncer, con el VIH y con el Sida», ha reivindicado el líder conservador.

Los equipos de secuenciación masiva de ADN se están convirtiendo en uno de los principales aliados de los investigadores a la hora de desvelar las raíces genéticas de las enfermedades de mayor incidencia. Uno de los últimos hallazgos tiene que ver con el alzhéimer, que solo en España afecta a unas 600.000 personas. Mutaciones en un gen especialmente activo en zonas del cerebro sensibles a la aparición de la enfermedad (como el hipocampo o el córtex) duplica el riesgo de sufrir la patología en edad avanzada, la modalidad más común (en torno al 90% de los casos).
Esta enfermedad neurodegenerativa se desencadena por la muerte neuronal vinculada a la presencia de dos estructuras aberrantes en el cerebro: la proliferación de las llamadas placas seniles (depósitos del péptido beta-amiloide) y la formación de los ovillos neurofibrilares (un conglomerado de fibrillas de proteínas).

La investigación, que publica este miércoles la revista Nature, pone el foco en las placas seniles. En concreto, en el gen fosfolipasa 3D (PLD3), que los autores del trabajo vinculan a la generación de beta-amiloide. Investigadores de la Universidad de Washington en San Luis (Misuri, EE UU) estudiaron los perfiles genéticos de 29 pacientes afectados y 11 libres de la enfermedad a partir de 14 familias con un historial de alzhéimer de aparición tardía. Al cruzar los datos obtenidos, observaron que la presencia de una rara variante del gen “incrementa significativamente” el riesgo de desarrollar la enfermedad, una probabilidad que fijaron en el doble de la población general.

Los países pertenecientes al G-8 han iniciado este miércoles en Londres una cumbre especial para analizar el impacto mundial de la demencia y, para combatirla, coinciden en la necesidad de abordar la propagación de esta enfermedad como en su día se trató la lucha contra el sida.

Así lo ha asegurado el ministro británico de Salud, Jeremy Hunt, durante la inauguración de este encuentro, en el que participan autoridades, activistas, científicos y representantes de la industria farmacéutica de las ocho principales economías del mundo.

"Hemos cambiado la tendencia mundial en la lucha contra el sida, y ahora tenemos que hacerlo de nuevo", ha resaltado Hunt, que recordó como la cumbre del G8 de 2005 fue clave para impulsar mejores tratamientos contra el VIH/sida y hacerlos más accesibles en todo el mundo.

De lo contrario, ha añadido, "nuestros sistemas sanitarios irán a la quiebra", atendiendo a las previsiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Alzheimer Disease International (ADI), que prevén que para 2050 se triplique el número de personas con demencia en todo el mundo, pasando de 44 a 135 millones de afectados.

Uno tras otro, todos los medicamentos en los que la industria farmacéutica había puesto sus esperanzas para luchar contra el alzhéimer se han caído en las últimas fases de investigación. Pero ahora la comunidad científica vuelve a sentirse esperanzada ante la aparición de nuevos ensayos clínicos que pondrán a prueba tres medicamentos para luchar contra la enfermedad del olvido. Uno de ellos ya ha mostrado resultados prometedores en un grupo pequeño de pacientes con demencia leve y moderada. El fármaco, llamado solamezumab, fue desechado en los primeros ensayos porque aunque mejoraba los síntomas de deterioro cognitivo, como la pérdida de memoria, no mejoraba desde un punto de vista funcional al paciente.

Ahora se le da una nueva oportunidad al fármaco y se va a intentar demostrar su eficacia con un grupo más amplio que podría superar el millar de voluntarios. En estos momentos se está haciendo el reclutamiento. El requisito principal es contar con enfermos con el estadío más leve de alzhéimer, es decir los que se encuentran en la primera fase de la enfermedad y han notado los primeros síntomas.

Evitar el deterioro cognitivo

Aprender habilidades nuevas que desafíen al cerebro ayudaría a estimular la mente de los adultos mayores, pero no es probable que actividades menos difíciles, como hacer crucigramas o escuchar música clásica, provean algún tipo de beneficio mental, según un estudio reciente.

 

La investigación incluyó a 221 adultos de 60-90 años que fueron aleatorizados a participar en un tipo particular de actividad durante una media de 16,5 horas por semana durante tres meses. Algunos participantes fueron asignados a aprender una nueva habilidad, como la fotografía digital, que requería un considerable esfuerzo mental. Oros participantes realizaron actividades más familiares en casa, como escuchar música clásica y hacer crucigramas, o bien realizaron actividades sociales como paseos u otros entretenimientos en grupo.