Lo más frecuente es olvidar acciones del día a día como cerrar con llave, apagar el horno, la luz, cerrar el gas… Y cómo no hablar de la medicación, especialmente en los mayores: “¿Me he tomado ya la pastilla o no?” En la gran parte de los casos, cuando se comprueban, no habíamos olvidado hacerlo, pero lo revisamos por seguridad.
Y los objetos más olvidados son los cotidianos: gafas, llaves, móvil, paraguas, libro, bolso, chaqueta… Lo ideal es dejar todo siempre en el mismo sitio para evitar quebraderos de cabeza. Y la práctica habitual de juegos de memoriaes muy útil en estos casos.