
El otro día hablábamos de lo beneficioso que puede resultar el consumo de huevos para nuestra salud cerebral (Huevos y salud cerebral: una posible alianza contra el Alzheimer), y es que el estudio en el que se basa esta afirmación es realmente interesante. Pone de manifiesto algo que cada vez conocemos mejor: la importancia que tiene la alimentación como herramienta para cuidar nuestra salud cerebral.
Pero… ¿podemos decir que comer bien evita el Alzheimer?
La respuesta es clara: NO.
El Alzheimer es una enfermedad multifactorial en la que intervienen factores genéticos, biológicos y ambientales. No existe un alimento milagroso que, por sí solo, pueda impedir que una persona desarrolle la enfermedad.
Ni el huevo, ni el aceite de oliva, ni los frutos secos, ni los arándanos, por separado, van a evitar el Alzheimer.
Lo realmente importante es el patrón alimentario en su conjunto: una alimentación variada y equilibrada que aporte nutrientes que pueden resultar beneficiosos para el funcionamiento y la salud del cerebro.
Entre ellos encontramos algunos especialmente interesantes, como la colina, la luteína y la zeaxantina.
? La colina
La colina participa en la producción de acetilcolina, un neurotransmisor fundamental para diferentes procesos relacionados con:
Además, interviene en la formación de fosfatidilcolina, un componente importante de las membranas de nuestras células, incluidas las neuronas.
Esto resulta especialmente interesante desde el punto de vista de la salud cerebral, ya que en la enfermedad de Alzheimer se producen, entre otras alteraciones, cambios importantes en los sistemas de neurotransmisión relacionados con la memoria y otras funciones cognitivas.
? Luteína y zeaxantina
La luteína y la zeaxantina son carotenoides presentes en numerosos alimentos, especialmente en verduras y también en la yema del huevo.
Estos compuestos pueden acumularse en determinados tejidos, incluido el cerebro, y se han relacionado con el funcionamiento cognitivo y con mecanismos relacionados con la protección frente al estrés oxidativo.
Y aquí nos encontramos con dos de los grandes protagonistas de muchas investigaciones sobre el envejecimiento cerebral:
estrés oxidativo + inflamación + daño neuronal.
Por eso, una alimentación que aporte diferentes nutrientes con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias puede formar parte de una estrategia global para cuidar nuestra salud cerebral.
Porque comer sano no es solamente cuidar el corazón, mantener un peso saludable o controlar el colesterol. También es cuidar nuestro cerebro.
Y lo mejor es que no necesitamos alimentos exóticos ni suplementos caros.
Un alimento tan cotidiano como un simple huevo contiene nutrientes interesantes para nuestro organismo y también para nuestro cerebro.
Pero no se trata de comer un huevo pensando que así vamos a evitar el Alzheimer.
Se trata de algo mucho más sencillo y, probablemente, mucho más importante:
Alimentarnos bien cada día.
Porque nuestro cerebro también se alimenta de nuestras decisiones.