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Viernes, 17 Abril 2026 12:12

CAMINAR SÍ… PERO MEJOR CON SOL

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El miércoles pasado hablábamos de cómo, a medida que envejecemos, nuestro cuerpo pierde elasticidad, fuerza y movilidad, y de la importancia de incorporar hábitos sencillos como caminar para cuidar nuestra salud física y mental. Pero hay una forma de potenciar aún más esos beneficios: hacerlo al sol.

Con el cambio de hora y la llegada del buen tiempo, aumentan las horas de luz. Es el momento perfecto para seguir aprovechando nuestros paseos diarios y, además, recargar energías mientras reforzamos nuestras reservas de vitamina D, imprescindible para la salud de los huesos. Pero surge una pregunta interesante: ¿cómo es posible que, si no nos da el sol, nos falte una vitamina?

La vitamina D tiene un doble origen: puede obtenerse a través de la dieta o producirse en nuestro propio organismo mediante un mecanismo fisicoquímico. Cuando la luz ultravioleta actúa sobre el 7-dehidrocolesterol (7-DHC) presente en la piel, este se transforma en previtamina D3, que posteriormente pasa a la circulación ya como vitamina D. Por tanto, sin exposición a la luz solar, este proceso no se activa: sin sol, no hay vitamina D suficiente.

Esta vitamina es fundamental porque regula la síntesis de hormonas relacionadas con el metabolismo del calcio, como la parathormona (PTH), y actúa en distintos órganos implicados en su equilibrio. Su papel es especialmente importante en el intestino, donde favorece la absorción del calcio. Y sin calcio, nuestros huesos no pueden mantenerse fuertes; sin vitamina D, este mineral no se fija adecuadamente en ellos.

Si ya sabemos que caminar es una de las actividades más recomendadas por su bajo impacto y sus beneficios para el sistema cardiovascular, respiratorio y el estado de ánimo, hacerlo al aire libre y con exposición solar añade un valor extra difícil de igualar.

Cada vez son más los médicos que, con la llegada de esta estación, recomiendan la llamada “terapia solar”, especialmente en personas mayores, para prevenir déficits y mejorar la salud general. Resulta alentador ver cómo, en muchos casos, se reduce el uso de fármacos en favor de hábitos más naturales, accesibles y sencillos.

¿Cuánto sol necesitamos? En realidad, muy poco: una exposición directa de entre 10 y 15 minutos al día, en una zona amplia de piel descubierta, suele ser suficiente.

Además, en los últimos años se ha demostrado que la exposición solar también tiene efectos positivos sobre el sistema inmunitario, cardiovascular, respiratorio y neurológico. Incluso mejora el estado de ánimo y ayuda a reducir la ansiedad. Difícil obtener tanto con algo tan sencillo como salir a caminar bajo el sol.

Marina Preciado Hortigón

Fisioterapeuta del centro de día AFA Tierra de Barros

 

 

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