
Aunque nuestros sentidos nos ayudan a conocer lo que nos rodea, no siempre percibimos las cosas exactamente como son. Nuestro cerebro recibe continuamente mucha información y tiene que organizarla rápidamente. Para hacerlo, utiliza lo que ya sabemos, nuestras experiencias y aquello que esperamos encontrar.
Por eso, a veces podemos cometer pequeños “engaños” sin darnos cuenta. Por ejemplo, buscar las gafas que tenemos delante y no verlas, leer una palabra demasiado rápido y entender otra, o pensar que hemos visto a alguien conocido por la calle cuando, al acercarnos, descubrimos que no era esa persona. ¡Seguro que alguna de estas situaciones te resulta familiar!
¿Por qué sucede?
Nuestro cerebro intenta facilitarnos el trabajo y completa la información que recibe basándose en lo que conoce. Esto normalmente nos permite desenvolvernos con rapidez, pero también puede provocar pequeños errores de percepción. Las conocidas ilusiones ópticas son otro ejemplo: nuestros ojos reciben una imagen, pero nuestro cerebro puede interpretarla de una manera diferente.
? Para recordar
Estos pequeños errores pueden aparecer de vez en cuando y forman parte de la manera en que funciona nuestro cerebro. Sin embargo, si notamos cambios frecuentes, importantes o que interfieren en nuestras actividades habituales, es recomendable comentarlo con un profesional sanitario.
Así que la próxima vez que no encuentres algo que tienes delante… ¡quizás tus ojos lo estén viendo, pero tu cerebro todavía no se haya dado cuenta!
EJERCICIO 1115
Observa atentamente la imagen durante unos segundos. En ella hay diferentes figuras superpuestas. Intenta descubrir todas las que puedas.

EJERCICIO 1116
Las letras de las siguientes palabras están desordenadas, ordénalas para descubrir que palabra se esconde en cada una de ellas.