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Viernes, 29 Mayo 2026 07:45

AZUCAR E INFLAMACION

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¿Puede el exceso de azúcar favorecer la inflamación? Durante años, el azúcar se ha relacionado sobre todo con obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que su impacto podría ir más allá: una ingesta elevada de azúcares añadidos podría favorecer procesos inflamatorios en el organismo.

El artículo de revisión Excessive intake of sugar: An accomplice of inflammation analiza la evidencia disponible sobre cómo el consumo excesivo de glucosa, fructosa, sacarosa y jarabe de maíz rico en fructosa (HFCS) puede influir en la inflamación y en algunas enfermedades inflamatorias y autoinmunes.

Según los autores, un exceso de azúcar podría contribuir a la inflamación crónica de bajo grado, un estado inflamatorio persistente, silencioso y relacionado con numerosas enfermedades metabólicas.  Entre los mecanismos descritos destacan:

✔️ Aumento de moléculas inflamatorias como PCR (proteína C reactiva), IL-6 y TNF-α, mediadores asociados con respuestas inflamatorias del organismo.

✔️ Alteraciones metabólicas e insulinorresistencia, favorecidas por dietas altas en azúcares y bebidas azucaradas.

✔️ Cambios en la microbiota intestinal: un consumo elevado de azúcar podría reducir la diversidad bacteriana intestinal y alterar la barrera intestinal, favoreciendo señales inflamatorias.

✔️ Modulación del sistema inmunitario: el artículo revisa investigaciones que muestran cómo ambientes con alta disponibilidad de glucosa pueden influir sobre células inmunes implicadas en la regulación de la inflamación.

¿Significa esto que el azúcar “causa” inflamación en todas las personas? No exactamente. Los propios autores señalan que la evidencia todavía presenta matices y resultados no siempre uniformes. Algunos ensayos han encontrado aumentos de marcadores inflamatorios tras el consumo de bebidas azucaradas, mientras que otros no observaron cambios significativos a corto plazo

¿Qué podemos hacer en la práctica?  reducir el consumo de azúcares añadidos, especialmente procedentes de bebidas azucaradas, bollería, dulces y alimentos ultraprocesados, puede ser una medida beneficiosa para la salud metabólica e inflamatoria.
No se trata de demonizar un alimento concreto, sino de priorizar patrones de alimentación más equilibrados y menos dependientes del exceso de azúcar.

Junto a ello, el ejercicio físico moderado y regular se presenta como una herramienta especialmente valiosa para contrarrestar algunos de los efectos negativos asociados al exceso de azúcar y a la inflamación crónica de bajo grado.

La actividad física ayuda a:

✔️ Mejorar la sensibilidad a la insulina y el control de la glucosa.
✔️ Reducir marcadores inflamatorios sistémicos.
✔️ Favorecer un metabolismo más eficiente.
✔️ Mantener la salud muscular y cardiovascular.
✔️ Mejorar el bienestar general y disminuir la fatiga.

Caminar a buen ritmo, montar en bicicleta, nadar, realizar ejercicios de fuerza adaptados o cualquier actividad realizada de forma constante puede convertirse en un potente aliado para la salud.

En definitiva, menos azúcar añadido y más movimiento cotidiano constituyen una combinación sencilla, accesible y respaldada por la evidencia para ayudar al organismo a mantener un entorno metabólico e inflamatorio más saludable.

 

Fisioterapia Alzheimer

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