
Imagina una jaula transparente que te rodea. No tiene cerradura, pero cada vez que intentas salir, sientes un muro invisible que te detiene. Las barras no son de hierro; están hechas de tus propios pensamientos, miedos y creencias. Desde fuera, otros no ven la jaula, y te dicen: “Solo camina, estás libre”. Pero tú sabes que no es tan fácil.
Dentro de esa jaula, las voces de la crítica interna y las inseguridades son las que mantienen las puertas cerradas. Te sientes atrapado, pero la verdad es que las barras solo existen porque tú las percibes. Cada pequeño paso que das para desafiar un pensamiento negativo o enfrentar un miedo es como quitar una barra. No es rápido ni fácil, pero con cada barra que desaparece, la luz entra más fuerte y la jaula se vuelve menos sólida.
La libertad no está lejos, siempre ha estado contigo. Solo necesitas empezar a creer que puedes atravesar lo que parece imposible. Al final, descubrirás que la jaula nunca tuvo candado. Solo era una ilusión creada por el miedo.
El camino hacia la libertad no es fácil ni rápido. Habrá días en los que las barras parezcan más fuertes que nunca y otros en los que logres ver más allá de ellas. Lo importante es recordar que tienes el poder de cambiar esta realidad. La jaula no define quién eres, y no es tu destino quedarte atrapado para siempre.
Paso a paso, barra por barra, descubrirás que la jaula no puede detenerte si decides avanzar. La libertad ha estado ahí todo el tiempo, esperando a que des ese primer paso hacia ella. Y cuando finalmente salgas, te darás cuenta de que la jaula nunca fue más fuerte que tu voluntad de ser libre.
Preguntas para reflexionar
“Serás libre cuando descubras que la jaula está hecha solo de pensamientos”.
Psicología Alzheimer
Rosa Ana García.