
La artritis gotosa (o gota) es una forma de artritis inflamatoria causada por la acumulación de cristales de ácido úrico en las articulaciones. Se produce cuando existen niveles elevados de ácido úrico en sangre, lo que favorece la formación de cristales en forma de aguja dentro de la articulación, provocando una reacción inflamatoria muy dolorosa.
El ácido úrico proviene de la descomposición de sustancias llamadas purinas, presentes en muchos alimentos y también producidas por el propio cuerpo.
¿Qué puede provocar?
Aproximadamente el 2,4 % de los adultos españoles sufre gota, según el estudio EPISER 2016 de la Sociedad Española de Reumatología (SER). Esto equivale a cerca de 800.000–880.000 personas adultas afectadas en España.
La prevalencia es mucho mayor en hombres que en mujeres, especialmente en edades avanzadas. La articulación más afectada es el dedo gordo del pie, cuadro conocido como podagra, aunque también puede afectar a tobillos, rodillas, muñecas o codos.
Los ataques suelen comenzar por la noche y alcanzar su punto máximo entre las 12 y 24 horas.
¿Cuáles son los factores de riesgo?
El tratamiento en fase aguda es farmacológico. Sin embargo, una vez controlado el ataque, la fisioterapia es muy importante para:
En el manejo de esta enfermedad es muy importante el control de la alimentación, evitando el consumo de vísceras (hígado, riñón), carnes rojas, mariscos y alcohol. Asimismo, un estilo de vida saludable y un programa de fisioterapia adaptado permiten minimizar las consecuencias de la enfermedad.
Fisioterapia Alzheimer.