Imprimir esta página
Lunes, 06 Julio 2026 11:25

¡Llega el domo de calor! ¿Por qué se hinchan tanto las piernas en verano?

Valora este artículo
(0 votos)

hbnnm

 

Cada verano parece más intenso que el anterior. Este año volvemos a escuchar hablar del famoso "domo de calor", un término meteorológico que hace referencia a una masa de aire caliente que queda atrapada sobre una zona durante varios días, provocando temperaturas excepcionalmente elevadas. En la práctica, todos lo traducimos igual: ¡hace muchísimo calor!

Y si nosotros lo notamos, las personas mayores y quienes padecen enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, lo sufren todavía más.

Uno de los problemas más frecuentes durante esta época es la hinchazón de piernas y pies, una molestia que no solo genera pesadez y cansancio, sino que también puede dificultar la movilidad y aumentar el riesgo de caídas.

¿Por qué se hinchan las piernas con el calor?

Las altas temperaturas producen vasodilatación periférica, es decir, las venas aumentan su diámetro para favorecer la pérdida de calor corporal. Sin embargo, esta dilatación también disminuye la eficacia del retorno venoso, dificultando que la sangre vuelva desde las piernas hasta el corazón.

Como consecuencia, aumenta la presión dentro de los pequeños vasos sanguíneos y parte del líquido se filtra hacia los tejidos, produciendo el conocido edema en los miembros inferiores.

A este fenómeno se suman otros factores habituales durante el verano:

  • Caminamos menos y pasamos más tiempo sentados o tumbados para refugiarnos del calor.
  • Disminuye la acción de la llamada "bomba muscular" de la pantorrilla, fundamental para impulsar la sangre hacia arriba durante la marcha.
  • Si no mantenemos una hidratación adecuada, el organismo puede retener más líquidos.

En las personas mayores esta situación suele verse agravada por enfermedades como la insuficiencia venosa crónica, artrosis, insuficiencia cardiaca o renal, alteraciones linfáticas o determinados tratamientos farmacológicos.

En el caso de las personas con Alzheimer, además, el riesgo puede ser aún mayor. Con frecuencia disminuye su actividad física, permanecen más tiempo en la misma postura y pueden tener dificultades para expresar que sienten pesadez, dolor o incomodidad, por lo que la observación por parte de familiares y cuidadores resulta esencial.

¿Qué podemos hacer para aliviar la hinchazón?

- Elegir un calzado adecuado: Puede parecer un detalle menor, pero es fundamental utilizar un calzado cómodo, amplio, que no comprima el pie ni el tobillo y que proporcione una buena estabilidad durante la marcha.

- Elevar las piernas: Siempre que permanezcamos sentados durante un tiempo prolongado es recomendable elevar las piernas ligeramente por encima del nivel del corazón. Si existe artrosis de rodilla, conviene apoyar toda la extremidad para evitar puntos de presión y mantener una postura cómoda.

-Aplicar baños de contraste: Cuando no exista contraindicación médica, los baños de contraste pueden favorecer la circulación. Una pauta sencilla consiste en alternar un minuto de agua fría con treinta segundos de agua templada o caliente, durante unos diez minutos, finalizando siempre con agua fría.

- Evitar el calor directo: Es recomendable evitar la exposición prolongada al sol y las fuentes de calor sobre las piernas. Si queremos aprovechar los beneficios de la vitamina D, lo ideal es realizar paseos o permanecer al aire libre durante las primeras horas de la mañana o al final de la tarde.

- Mantenerse en movimiento: El movimiento sigue siendo el mejor tratamiento preventivo. Caminar, nadar, montar en bicicleta estática o realizar ejercicios sencillos de flexión y extensión de tobillos y rodillas activan la bomba muscular de las piernas y favorecen el retorno venoso. En personas con movilidad reducida, incluso los ejercicios realizados sentado pueden marcar una gran diferencia.

- Hidratarse y cuidar la alimentación: Beber suficiente agua es imprescindible, aunque no aparezca la sensación de sed. Además, una alimentación rica en frutas y verduras, baja en alimentos muy salados y con comidas ligeras ayuda a mantener un mejor equilibrio de líquidos y reduce la tendencia a la retención.

El papel de la fisioterapia

Desde la fisioterapia podemos ayudar a prevenir y aliviar estos síntomas mediante ejercicio terapéutico individualizado, movilizaciones, técnicas para favorecer el retorno venoso y educación tanto de la persona como de sus cuidadores.

En personas con Alzheimer, mantener una buena movilidad no solo mejora la circulación, sino que también contribuye a preservar la autonomía, reducir el riesgo de caídas y favorecer su bienestar durante los meses de más calor.

Visto 12 veces

Lo último de Administrator

Artículos relacionados (por etiqueta)