
Uno de los síntomas conductuales que más desconcierta a las familias es la desinhibición. Comentarios inapropiados, conductas impulsivas, falta de filtro social o decisiones irracionales pueden aparecer en personas que antes eran discretas, prudentes o socialmente ajustadas.
Estas conductas suelen ser la consecuencia directa de un daño en los lóbulos frontales, las áreas cerebrales encargadas del autocontrol. Entre sus funciones principales están:
Cuando estas áreas se ven afectadas, el “freno” conductual pierde eficacia.
En la demencia frontotemporal, la desinhibición suele ser uno de los síntomas iniciales. También puede aparecer en fases avanzadas de la enfermedad de Alzheimer, así como tras traumatismos craneoencefálicos o accidentes cerebrovasculares que afectan a regiones frontales.
¿Cómo se manifiesta la desinhibición?
El impacto en la familia
Este síntoma afecta a los familiares y cuidadores generando:
La desinhibición no es un cambio voluntario de personalidad, sino el resultado de un cerebro que ha perdido capacidad de regulación.
Cuando el lóbulo frontal se deteriora, el comportamiento deja de estar guiado por normas internas sólidas y pasa a depender mucho más del entorno inmediato.
Por eso, en estos casos, el entorno actúa como freno externo cuando el freno interno ya no funciona.
Comprender esto permite intervenir con mayor empatía, reducir el conflicto y proteger tanto al paciente como a su familia.
Mª Luisa Caro Nieto
Neuropsicología Alzheimer Tierra de Barros