
El verano puede ser especialmente delicado para las personas mayores y más, si añadimos una patología diagnostica como el Alzheimer. Las altas temperaturas aumentan el riesgo de deshidratación, pérdida de apetito y confusión, por lo que una alimentación saludable debe centrarse en mantener una buena hidratación, ofrecer comidas ligeras y asegurar un aporte adecuado de nutrientes.
Recomendaciones a tener en cuenta cuando estamos en verano y con olas de calor:
1. Priorizar la hidratación
2. Realizar comidas ligeras y frecuentes
Es preferible hacer 5 o 6 comidas pequeñas al día en lugar de pocas comidas abundantes, ya que suelen tolerarse mejor con el calor.
3. Aumentar el consumo de frutas y verduras
Aportan vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes que favorecen la salud general y ayudan a prevenir el estreñimiento.
¿Qué podemos ofrecer?
Nutrición Alzheimer. Escuela de nutrición y demencia.