- Artritis reumatoide, enfermedad autoinmune que cursa con afección articular
- Artritis espontanea, casi siempre hay una causa detrás, pero en ocasiones se inflama una articulación y no hay motivo clínico para ello.
- Artritis psoriásica, inflamación articular asociada a la psoriasis.
- Artritis gotosa, también conocida como gota y provocada por acumulación de ácido úrico.
- Artritis séptica, Causada por bacterias, virus u hongos.
- Artritis juvenil idiopática Aparece en niños y adolescentes.
- Espondilitis anquilosante
- Artritis reactiva, aparece tras una infección
¿Cómo podemos saber que estamos ante una artritis? Si nos encontramos con:
- Dolor articular persistente, especialmente al mover la articulación o incluso en reposo
- Inflamación (la articulación se ve hinchada)
- Rigidez, sobre todo por la mañana o tras estar quieto un rato (si dura más de 30–60 minutos es importante)
- Calor y a veces enrojecimiento en la zona
- Pérdida de movilidad o dificultad para usar la articulación
Es de vital importancia establecer la causa para poder tratarla, por eso el diagnostico precoz es la mejor herramienta para evitar sufrir de mas, para ello a la historia clínica y examen físico se le suman análisis de sangre y estudios de imagen (radiografías, ecografía, resonancia) e incluso, en algunos casos, análisis del líquido articular
