Esperanza para quienes cuidan sin descanso, para quienes aprenden a despedirse cada día sin decir adiós, para quienes siguen sonriendo aunque duela. Que nos traigas motivos para creer que la investigación avanza, que los apoyos crecen y que la sociedad mira con más comprensión y menos prisas.
Te pedimos que vengas con alegría.
Esa alegría pequeña pero poderosa: una risa compartida, un recuerdo que regresa por un instante, una caricia que aún reconoce. Que no falten los momentos de luz en medio del camino oscuro, ni la capacidad de celebrar la vida tal y como es.
Te pedimos que vengas con amor.
Con ese amor que sostiene cuando todo falla, que acompaña en silencio y que da sentido incluso a los días más difíciles. Porque la memoria puede desdibujarse, pero el amor nunca se olvida. El amor permanece en los gestos, en las miradas, en la forma de cuidar y de estar. Que nunca nos falte ese amor que nos une y nos hace fuertes.
Te pedimos, sobre todo, fuerzas.
Fuerzas para seguir luchando, para alzar la voz, para acompañar con dignidad y respeto. Fuerzas para no rendirnos cuando el cansancio pesa y la incertidumbre asusta. Fuerzas para seguir siendo comunidad, apoyo y refugio.
Y con humildad, año 2026, te hacemos una súplica sincera:
no te lleves a nadie.
Permítenos más tiempo, más abrazos, más presencia. Regálanos días compartidos, aunque sean distintos, aunque sean frágiles, pero llenos de amor.
Llega despacio, con humanidad, con compromiso y con corazón. Aquí te esperamos, la familia que formamos esta gran asociación, preparados para seguir luchando, cuidando y amando.
Con esperanza y amor,
Marina Preciado
Presidenta de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer
