
Los juegos no son solo una forma de entretenimiento, en personas con Alzheimer pueden convertirse en una herramienta clave para estimular, mantener y mejorar las habilidades cognitivas y el estado de ánimo. Incorporarlos en la rutina diaria ayuda a reforzar la memoria, la atención y la conexión emocional.
Algunas opciones sencillas y efectivas:
Los juegos de memoria, como emparejar cartas con imágenes o palabras, ayudan a ejercitar la retención y el reconocimiento. Es recomendable empezar con pocas cartas e ir aumentando la dificultad poco a poco, siempre sin generar frustración.
Los rompecabezas o puzzles, adaptados al nivel de la persona, favorecen la concentración y la coordinación. Pueden ser de piezas grandes y con imágenes familiares para hacer la actividad más accesible y agradable.
Los juegos de palabras, como sopas de letras o completar refranes conocidos, estimulan el lenguaje y la memoria a largo plazo. Recordar expresiones populares suele resultar más fácil y satisfactorio.
Los juegos de mesa sencillos, como el dominó o las cartas, fomentan la interacción social y la atención. Además, ayudan a mantener rutinas y generan momentos de conexión con familiares o cuidadores.
Es importante adaptar cada juego a las capacidades de la persona, priorizando siempre el disfrute sobre el resultado. El objetivo no es “hacerlo bien”, sino participar, estimular la mente y compartir un momento positivo.
Si os interesa saber más sobre esta técnica de intervención os recomiendo el siguiente artículo sobre el juego clínico:
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M.ª Luisa Caro Nieto
Neuropsicología Alzheimer Tierra de Barros