
La disestesia es una alteración de la sensibilidad que provoca que determinadas sensaciones se perciban de forma anormal, desagradable o incluso dolorosa. En otras palabras, el cerebro interpreta de manera incorrecta los estímulos que recibe a través de los nervios.
Las personas que la padecen suelen describir sensaciones como quemazón, pinchazos, hormigueo, picor intenso o dolor, incluso cuando no existe una lesión visible o cuando el estímulo que reciben es muy leve. Por ejemplo, el simple roce de una prenda de ropa o el contacto con una sábana puede resultar molesto o doloroso.
La disestesia puede aparecer en distintas partes del cuerpo, como las piernas, los brazos, el rostro o el cuero cabelludo, y suele estar relacionada con alteraciones del sistema nervioso.
Disestesia y parestesia: ¿en qué se diferencian?
Aunque ambos términos hacen referencia a alteraciones de la sensibilidad, no significan exactamente lo mismo.
¿Por qué aparece la disestesia?
La causa más frecuente es una alteración en el funcionamiento de los nervios o de las áreas cerebrales encargadas de procesar la sensibilidad.
Entre las causas más habituales encontramos:
En fases avanzadas del alzhéimer, algunas personas pueden mostrar molestias físicas difíciles de explicar o describir, ya que la enfermedad afecta a la comunicación y a la capacidad para expresar lo que sienten. Además, es frecuente que los pacientes de edad avanzada presenten otras enfermedades neurológicas o problemas de sensibilidad que sí pueden favorecer la aparición de disestesias.
Por este motivo, cuando una persona con alzhéimer manifiesta dolor, incomodidad o sensaciones extrañas, es importante realizar una valoración médica completa para identificar la causa y ofrecer el tratamiento más adecuado.
Síntomas de la disestesia
La intensidad y la forma en que se manifiesta pueden variar mucho de una persona a otra. Los síntomas más frecuentes son:
Tratamiento de la disestesia
El tratamiento dependerá de la causa que la esté provocando. Por ello, el primer paso siempre será identificar el origen del problema.
Las opciones terapéuticas pueden incluir:
Aunque la disestesia no suele representar una urgencia médica, sí es una señal de que el sistema nervioso puede no estar funcionando correctamente. Si las sensaciones son persistentes, empeoran con el tiempo o interfieren con la calidad de vida, es recomendable consultar con un profesional sanitario para identificar la causa y establecer el tratamiento más adecuado.