
El bienestar de una persona con enfermedad de Alzheimer depende de múltiples áreas de cuidado, entre las que destaca la atención a sus necesidades emocionales.
Diversas investigaciones en neurociencia han demostrado que las redes cerebrales vinculadas a las emociones son las más resistentes al deterioro provocado por la enfermedad. Por esta razón, las personas con Alzheimer conservan la capacidad de experimentar y expresar emociones incluso en fases muy avanzadas.
A continuación, veremos actividades que fomentan la atención emocional:
- Realizar actividades con significado personal, que conecten con su identidad, historia de vida e intereses. Entre ellas destacan la reminiscencia mediante fotografías, la musicoterapia y las actividades relacionadas con sus aficiones, profesión o experiencias vitales significativas.
- Mantener rutinas claras y predecibles, ya que proporcionan estructura, aumentan la sensación de control sobre el entorno y favorecen la seguridad emocional.
- Adoptar un estilo comunicativo respetuoso, positivo y cercano. Una comunicación amable genera confianza y bienestar, mientras que los estilos excesivamente directivos o impositivos pueden provocar rechazo o malestar. Se recomienda utilizar frases sencillas, mantener el contacto visual, emplear un tono de voz cálido y mostrar una escucha empática hacia sus necesidades y relatos.
- Fomentar su participación en las actividades de la vida diaria, adaptándolas a sus capacidades. Esto no solo contribuye a preservar la autonomía funcional, sino que también fortalece el sentimiento de utilidad y propósito.
- Potenciar el contacto emocional y las relaciones sociales significativas. Los gestos de afecto, como abrazos, caricias o muestras de cariño, junto con la escucha activa, la validación emocional y el mantenimiento de vínculos sociales, favorecen el bienestar psicológico y reducen la sensación de aislamiento.
- Adaptar el entorno para promover la seguridad y el confort. La adecuación del domicilio, el uso de apoyos técnicos cuando sean necesarios, una iluminación apropiada y un ambiente libre de ruidos excesivos contribuyen a generar una mayor sensación de tranquilidad y bienestar.
Psicología Alzheimer.
Rosa Ana García.