Jueves, 06 Noviembre 2014 10:48

LAS EMOCIONES NO SE OLVIDAN

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Hoy queremos compartir con todos vosotr@s un artículo del Blog de “UnoBrain” (una página web que ofrece ejercicios y actividades de estimulación cognitiva muy interesantes y apropiados, además de artículos e investigaciones relacionadas con nuestro cerebro) que nos hace pensar en la importancia de saber cuidar las emociones en los enfermos con alzhéimer, y sobre todo, en la necesidad de protegerlos de los sentimientos negativos que puedan vivenciar porque, después de un revelador estudio psico-mnésico realizado, se descubrió que la memoria afectiva, esa que nos hace saber cuáles son las cosas que nos ponen tristes o alegres, no se olvida.

Puede que un enfermo no recuerde si su madre está viva o muerta, pero se emocionará hasta el extremo cuando le hablemos de ella. Puede que no sepan el nombre de la canción que sonaba en el guateque cuando sacaron a bailar por primera vez al amor de su vida, pero sonreirán al escuchar los compases de esa melodía que les recuerda que, aunque no saben que pasó cuando la escuchaban, si que sienten que fue hermoso.

E igual que saben emocionarse con lo positivo lo mismo ocurrirá para lo negativo, por eso es tan importante protegerlos de todo lo malo que en el entorno cercano pueda afectarlas negativamente, porque el estrés emocional acelera los síntomas del mal del olvido.

 

Muchos de los que conviven con enfermos de alzhéimer se han dado cuenta de que cuando la enfermedad avanza y con ella el deterioro cognitivo, estas personas quedan muy marcadas emocionalmente por los acontecimientos negativos, aunque al poco rato ya no recuerden por qué se sienten así. Este fenómeno detener sentimientos de tristeza incluso sin recordar el hecho que los provocó ha sido recientemente demostrado y analizado por un equipo del Colegio de Medicina de la Universidad de Iowa.

Edmarie Guzmán-Vélez y otros dos investigadores contaron con la colaboración de 17 personas con enfermedad de Alzheimer probable (recordamos que no se puede garantizar el diagnóstico hasta después de la muerte). Los participantes realizaron el experimento en dos partes. Por un lado, vieron una película que se escogió para generar sentimientos de tristeza. Inmediatamente después de ver la película, se les pasaba un test de memoria declarativa y se les pedía que valorasen en qué grado sentían pena hasta en tres momentos temporales diferentes (inmediatamente, a los 10-15 minutos y a los 30 minutos). El mismo procedimiento se siguió pero utilizando otro vídeo que pretendía generar una emoción de alegría y felicidad.

Los resultados, publicados hace poco en Cognitive and Behavioral Neurology (2014) confirmaron que los pacientes con enfermedad de Alzheimer eran incapaces de recordar las películas que habían visto. Sin embargo,los afectados permanecían ‘emocionados’ y seguían diciendo que se sentían profundamente tristes o alegres a pesar de no recordar por qué se sentían así. De forma importante, los investigadores encontraron que este fenómeno es mucho más marcado para los sentimientos negativos como la pena, que duraban más de 30 minutos tras la película.

Estos hallazgos coinciden con esa percepción que los profesionales y los cuidadores observan a diario en los afectados, y tendrían ciertas implicaciones de cara a su cuidado. Sería recomendable entonces intentar evitar que los pacientes se enteren de acontecimientos negativos, siendo ésta una forma de evitarles sentimientos de tristeza que después permanecen largo rato aunque se olviden los motivos que los causaron.

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